No es fácil saber si todo lo que tenemos en casa es realmente útil o sólo estamos acumulando basura. Te ofrecemos una lista de síntomas para que descubras con nosotros si sufres el síndrome de Diógenes. ¡Empezamos!

1. Piensas que la basura sólo está en los ojos del que mira: Te molesta que a las cosas se las llame “basura” y sueles decir eso de “están los tiempos como para andar tirando cosas”, pero seguimos sin entender en qué beneficia a la situación económica global que hayas acumulado 576 yogures vacíos, 28.000 pieles pochas de naranja y quince toneladas de latas espachurradas de cerveza.

2. Tu mejor amiga es una silla de mimbre rota a la que llamas “Conchi”: Normalmente, establecer relaciones afectivas con objetos inanimados no es buen síntoma. El primer paso para la recuperación es romper tu vínculo con la silla, no será cómodo para ti ni para ella, pero es necesario.

3. La última vez que limpiaste tu piso, Butragueño aún jugaba en el Madrid: Los últimos estudios psicológicos de la Universidad de Ferguson revelan que algo así indicaría que, o bien padeces efectivamente el síndrome de Diógenes, o bien eres más guarro que la Potitos.

4. En tu casa ya hay más cucarachas que humanos: Tampoco es difícil teniendo en cuenta que el único humano que queda en tu casa eres tú. Tu mujer y tus seis hijos se fueron cuando empezaste a recolectar en casa basura de la calle.

5. Para hacer la comida usas un camping gas porque es imposible llegar a la cocina: Hay tantos trastos apilados en tu hogar que ya no eres capaz de acceder a tu cocina. El problema real llegará cuando acumules aún más trastos y tampoco puedas llegar hasta el camping gas.

6. Duermes sobre números del año 82 al 95 de Interviú y Diario 16: Si además usas como almohada una muñeca sin cabeza y sin un brazo, no lo dudes, llama al psiquiatra o a Comando Actualidad.

7. La última vez que saliste de casa tuvo que ser por la ventana: Tú siempre dices que fue para probar nuevas experiencias, pero siempre se te olvida mencionar que quienes te sacaron fueron los servicios sociales al estar tu puerta atascada por kilos y kilos de morralla encontrada por la calle.

8. Cuando encuentras por la calle un sofá al que le faltan dos patas o unos trozos de tubería oxidados exclamas “¡Hoy es mi día de suerte!”: Eso por no hablar de cuando lloraste de emoción al ver al lado de un contenedor 87 cajas vacías de DVDs y un boli bic gastado. Aún hoy sigues diciendo que, después de tu boda, ese fue el día más feliz de tu vida y, de hecho, ya no estás seguro de que sea en ese orden.

9. Sigues diciendo que tu afición por acumular garrafas de aceite vacías no es Diógenes, es coleccionismo: Podríamos creerte, si no fuese porque también “coleccionas” cajas de cartón, bolsas del súper, rollos de papel higiénico terminados, papeles rotos, envases de embutido, a Pedro Sánchez, cáscaras de plátano…

10. Duermes en el descansillo porque ya no cabes en tu casa: No, esto no es por el síndrome de Diógenes, es que el “black friday” de Ikea se te fue de las manos.