Lamentando que sólo le salen manchas con forma de flores, el artista hiperrealista Antonio López ha admitido esta mañana que lleva más de doce años intentando dibujar una cara en la espuma de un café con leche y ha informado de que espera poder servir la taza en 2018. “Ya va, en seguida os lo pongo”, ha declarado López a sus clientes, que le pidieron el café en 2004 y llevan esperando desde entonces. Según ha podido saber la prensa, el café ya está frío pero el artista todavía no está convencido de su obra y quiere estar satisfecho para servirla. 

“Se me acumulan los pedidos pero yo trabajo como trabajo… Hay días en los que sólo echo un chorrito de leche y me quedo mirando la espuma, otros días estoy completamente bloqueado y no hago absolutamente nada”, admite el pintor, que se ha convertido ya en el camarero más lento de la historia del arte. López trabaja en la cafetería ‘Los remedios’ de Madrid desde que ingresó en Bellas Artes a fin de pagarse la carrera y poder mantener su afición como artista plástico. Desde entonces sólo ha llegado a completar ocho pedidos. 

Los clientes que están esperando el café se quejan de que todavía no han sido servidos pero el artista llevó la cuenta a la mesa justo después de atender la comanda. “Esto me pasa por pedir un café hiperrealista”, se queja el cliente. Según dice, en adelante sólo acudirá a bares en los que trabajen pintores abstractos “tipo Kandinsky”. En Nueva York, Yoko Ono aún necesita mantener su trabajo alimenticio como camarera y sigue sirviendo el café en la cara de los clientes, que aplauden su “arrojo conceptual” y su velocidad al otro lado de la barra.

Al cierre de la edición, fuentes cercanas al artista han comunicado que López ha decidido tirar el café y empezar de cero a fin de pintar sobre la espuma una de sus icónicas imágenes de la Gran Vía de Madrid.