Real Sociedad 1-1 Barcelona

Una Real Sociedad enbarcelonada dominó durante la primera parte a un Barça con serios problemas de personalidad que basculó todo el encuentro entre el trastorno narcisista y el esquizoide, con algunos toques de histrionismo y paranoia. Una vez más Leo Messi, que sufre un trastorno obsesivo compulsivo que le lleva a marcar goles todo el rato, logró igualar el tanto con el que el vascuence Willian José adelantó a los societarios. El Barcelona sólo sale de Anoeta con un punto pero podría haber sido peor (el árbitro anuló un gol legal al socialista Juanmi) o mucho peor (como por ejemplo si hubiese caído un meteorito en el campo que hubiera matado a todos los jugadores del Barcelona).

Osasuna 0-3 Atlético de Madrid

El Osasuna salió con ganas de pelea pero se encontró con un Atlético crecido: varios de los hombres de Simeone entraron en el campo con plataformas, superando hasta en 20 centímetros a los jugadores osasunitas, lo cual se vio reflejado en un marcador que se abultaba paqueteramente a medida que el balón cruzaba la meta. La gran noticia estuvo sin embargo en el marco Atlético porque Oblak por fin paró un penalti y pudo llamar a su casa para contárselo a sus padres.

Celta 3-1 Granada

Reencuentro de los jugadores del Celta con la victoria y reencuentro de Ochoa, el portero del Granada, con Amanda. El guardameta, aún tocado por la ruptura con su ex novia a la que no había vuelto a ver desde el pasado mayo, descubrió con sorpresa que Amanda se ha ido a vivir a Vigo y ahora sigue al Celta. Mientras pedía explicaciones a la muchacha (“Me dijiste que lo dejabas porque no te gustaba el fútbol”) llegaron los goles de Aspas y Bondonga. El tercer tanto celtíbero, el de Cheikh, subió al marcador cuando Ochoa pedía una nueva oportunidad (“Volvamos juntos, cariño”).

Villarreal 0-2 Alavés

El Alavés muestra, una vez más, su gran solvencia a domicilio: los motoristas alavitas no sólo entregaron los goles a la hora estipulada sino que además aún venían calientes dentro de la caja. Bien.

Real Madrid 2-1 Sporting

El Sporting plantó cara a un Madrid que respondió goleramente con dos cristianazos. Como lo de plantar cara no funcionó, los asturianos optaron por plantar fabes por todo el campo. La cosa mejoró, pero poco. Los albinos se afianzan en lo alto de la tabla a la espera del Clásico programado para el próximo fin de semana: “Casablanca”.

Sevilla 2-1 Valencia

Idéntico resultado al del Santiago Bernabéu con la diferencia de que aquí jugaron Sevilla y Valencia, pero como los sevillistas van de blanco, igual que el Madrid, la posibilidad de confundirse es alta si no fuera por expresiones como “ozú”, “dale niño” y “olé” emitidas por los jugadores del equipo guadalquiviensemente ubicado en el mapa.

Espanyol 3-0 Leganés

El Espanyol logra su primer triunfo en casa y por fin se libra de escuchar los mismos gritos frustrados que cada semana llegaban desde la grada: “No, no eres un buenazo, tú en realidad eres tonto, de buenazo nada, ¿me oyes? Quieres ir de buenazo, invitas a tus amigotes a casa pero esos no son amigos ni nada, esos vienen a reírse de ti, te sacan dinero, te marcan goles y luego me toca a mí limpiar el desaguisado, ¿me estás escuchando? Pues mírame cuando te hablo”.

Málaga 4-3 Deportivo

Hasta siete goles se marcaron en La Rosaleda. Siete, número impar, hizo imposible el empate. Si hubieran sido ocho tantos, sí, porque podrían haber caído cuatro goles en cada portería (4-4). Pero no con siete: 6-1, 5-2 o 4-3 (el tanteo definitivo) eran las únicas opciones para terminar el partido con siete goles.

Eibar 3-1 Betis

Partido marcado por la expulsión de Piccini al inicio del partido debido a que el árbitro pensó que el defensa estaba jugando con nombre falso. Según hizo constar el colegiado luego en el acta, “No puede haber nadie que se llame de verdad Piccini. Piccini, venga, ya. Piccini. A mí no me la cuelan”.

Las Palmas – Athletic

Partido que se juega con horario canario, es decir, veinticuatro horas después que en el resto de España. Por el mismo motivo, el resultado del encuentro no lo sabremos hasta el jueves por la tarde, cuando llegue la carta por barco.