Donald Trump ha arruinado la posibilidad de que una mujer acceda a un puesto importante en Estados Unidos y ha optado él mismo al trabajo a fin de garantizar “estabilidad, fortaleza y seriedad”.

“Son tareas muy duras para una mujer, por eso siempre han sido hombres los que las han llevado a cabo”, ha dicho Trump. Él mismo ha reconocido que ha hecho “todo lo posible” para hacerse con el cargo de alto nivel antes de que pudiera ocuparlo una mujer.

“Todos tranquilos”, ha dicho al dirigirse al país, que temía tener que estar a merced de una persona que lleva vestidos y de establecer un precedente histórico que diera a entender que cualquier mujer puede acceder a cargos directivos con alto nivel de responsabilidad.

Millones de americanos han aplaudido a Trump porque tampoco consideraban que la mujer estuviera capacitada para asumir un cometido que supone pasar muchas horas fuera de casa y alejada de su familia.

“Hubiera tenido a muchas personas, incluso muchos hombres, haciendo lo que ella hubiera dicho”, ha insistido el empresario, satisfecho con el resultado.

A última hora, diversos medios estadounidenses también han informado de que Donald Trump ha arrebatado el trabajo a un negro.