Echando un vistazo por sí mismo a la previsión meteorológica, como un adulto, y creyendo que puede hacer frío, Guillermo Marín, un joven de 27 años de Barcelona, ha asumido esta mañana su entrada definitiva en la vida madura porque ha decidido libremente, y sin la intervención de ningún otro agente externo, ponerse una bufanda, según han informado fuentes cercanas. “¿Debería ponerme bufanda? Quizá sí, conviene ser cauto antes de salir a la calle”, ha declarado este joven, abandonando para siempre su juventud.

“Ni mi madre ni nadie me ha presionado para llevar bufanda pero puedo llevarla igualmente si considero que es necesario y así va a ser mi vida a partir de ahora”, ha anunciado Martín, según las fuentes. Según ha reconocido, se ha visto obligado a recordar si alguien le había sugerido que se pusiera la bufanda antes de salir de casa y ha constatado que la decisión la ha tomado a solas, sin obedecer a la voluntad de nadie. “He comprobado la temperatura, he deducido que mi cuello se podía resentir de la misma y he sido capaz de planificar el futuro para evitar un resfriado”, ha explicado.

“Es preferible no resfriarse a resfriarse”, ha dicho con sus propias palabras en una demostración de madurez. Tras asumir que ahora es “un adulto”, ha valorado también coger el paraguas pese a que no llovía en ese mismo momento, haciendo gala de una capacidad de previsión hasta ahora inaudita en él. Se ha avanzado al tiempo como un dios, ha tomado decisiones antes de que le afecten y ha sido capaz de imaginar su futuro y tomar medidas.

Según las fuentes, a las 13.15, Marín ha entrado a una tienda de ropa para comprarse un abrigo, comprobando los materiales con los que está fabricado y su impermeabilidad, para asegurar su seguridad y su propio confort. La apariencia y diseño de la prenda han sido relegados a un segundo plano en la toma de decisión.