Cincuenta de las mujeres más influyentes del mundo habían aceptado reunirse ayer en Londres dentro de las jornadas “Women & Future” organizadas por la Organización Internacional de Mujeres de Negocios (OWIT en inglés). El objetivo era juntar a profesionales del ámbito de la política, la empresa, la cultura y el periodismo para hablar de la visibilización, el poder femenino en el planeta y el futuro de las mujeres en el entorno laboral.

Sin embargo, a primera hora de la mañana, la mujer que iba a presidir la reunión, Janet Yellen, que a sus 67 años está al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos y es abuela de “tres maravillosos nietos”, informaba de que “Greg, el niño de mi hijo el pequeño, está con 38 de fiebre y mi nuera está aún dando el pecho al otro y no puede con los dos, así que sintiéndolo mucho no podré acudir, y menos aún presidir, este debate tan apasionante como necesario sobre nuestro futuro”.

A partir de ahí se sucedieron los anuncios de prácticamente todas las ponentes: Christine Lagarde (directora gerente del FMI), Mary Barra (CEO de General Motors), Marisa Mayer (CEO de Yahoo en Estados Unidos) o la española Ana Patricia Botín anunciaban con pesar la imposibilidad de participar en el evento por tener diversas obligaciones familiares.

“El tema del empoderamiento femenino y la conciliación laboral es fundamental pero mi marido está de viaje toda la semana y tengo a mi hija sola en casa”, se excusaba Mayer, emplazando a la OWIT a proponer nuevas fechas.

Finalmente, los maridos influyentes de las mujeres influyentes decidieron celebrar por su cuenta las jornadas “Our Women & Their Future”, que presidió Bill Gates en representación de su mujer Melinda, que tampoco pudo asistir. El debate sobre la conciliación se prolongó hasta altas horas de la noche en un conocido pub londinense donde emitían el Arsenal-Manchester.