El tenista Adolfo Pereira ha celebrado un punto de set y partido pese que el árbitro lo invalidó al botar la pelota tres metros por detrás de la línea. Aunque él gritó alto y claro “¡No!”, tal y como puede apreciarse en todas las grabaciones del partido, el deportista se tiró al suelo, llorando de alegría. Inmediatamente después, le dio la mano al rival y fue a ducharse. Tras su marcha, el árbitro certificó la derrota del tenista por abandono.

Durante la rueda de prensa, al preguntarle los periodistas por lo sucedido, el tenista afirmó que el tono del juez claramente indicaba “que sí aunque dijera que no”.

“Es imposible ser un campeón como yo si haces caso siempre a lo que dice el árbitro. Si se sientan en una silla tan alta es porque les gusta llamar la atención”, insistió el tenista a los periodistas. Considera, según ha recalcado la prensa deportiva, que “con dos o tres partidos más acabaría diciendo que sí todo el tiempo”.

De poco ha servido la interrupción de Marcos Prats, su entrenador, aclarándole que está descalificado y que no podrá jugar la final de Roland Garros. Pereira ha contestado que “no es la primera vez que me dicen que no, me conozco el rollo. Lo hacen para que no me crea que la competición es fácil, que se deja ganar por cualquiera. Pero he ganado, por actitud”, argumenta.

“Si vas convencido acabas ganando, hay que insistir”, añade el deportista.

No es la primera vez que el tenista protagoniza una polémica de este tipo. Hace unos meses, en Wimbledon, afirmó que los árbitros “cuando dicen que ‘no’ es que ‘quizá sí’; si dicen ‘quizá sí’ es que ‘sí’, y si dicen ‘sí’, no son árbitros a los que se deba respetar”.

De momento, el árbitro no ha querido hacer declaraciones y ha ignorado las preguntas de los periodistas, vestido con un ajustado traje de Armani que le marcaba los pectorales y le realzaba los glúteos, confirmando una vez más que es uno de los 10 jueces de tenis más sexis del momento.