Decenas de platos rotos y manteles manchados de grasa empañan la convivencia en Villarriba y Villabajo, dos comunidades históricamente enfrentadas que esta semana han incrementado sus ataques al comprobar que sólo queda una gota de Fairy.

Las facciones más rebeldes de ambos pueblos siguen enfrascadas en una lucha a manguerazos y sartenazos por el control estratégico del detergente. “La violencia sube como la espuma”, confirma la Guardia Civil, cuyos operativos tienen dificultades para acceder a un terreno muy resbaladizo.

Las tensiones se remontan a la década de los noventa, cuando durante el transcurso de la fiesta mayor los vecinos de Villarriba introdujeron una botella de Fairy Ultra para limpiar una enorme paellera. “Esa fiesta fue el germen de la desigualdad, el oro verde cegó de ambición y poder a la gente, se creían mejores que nadie”, asegura el alcalde de Villabajo, argumentando que “nunca nos perdonaron que nuestra paella fuera superior”. Aunque antaño convivían pacíficamente, la violencia se extendió como una mancha espesa y aceitosa entre los habitantes de ambos pueblos.

“Son muchos años limpiando la paellera durante toda la noche mientras en Villarriba se lo pasan en grande con conciertos al aire libre”, añade el alcalde. Las tensiones estallaron cuando varios grupos rebeldes de Villabajo irrumpieron en el pueblo vecino para hacerse con el bote de detergente. Fue la gota que colmó el vaso.

“Los de Villabajo tienen los brazos mucho más fuertes de tanto frotar y frotar”, explica un agente de la benemérita. Su superioridad física, sin embargo, no les sirve de nada durante el día, cuando el enemigo utiliza sartenes relucientes para rebotar los rayos del sol y cegar a los asaltantes.

En plena batalla campal, la última gota de Fairy se endurece al fondo de la botella, esperando la llegada de un milagro antigrasa que ponga fin al conflicto. “Si hubieran puesto una barra libre con vasos de plástico nada de esto hubiera pasado”, sentencia una voluntaria de Ariel, que ha acudido a la zona para ayudar a los más damnificados.