Los barrenderos de Barcelona podrán mojar con su manguera a los peatones que vean sucios a partir de esta misma semana. El sindicato y el Ayuntamiento han llegado a este acuerdo tras días de negociaciones. La medida responde a las numerosas protestas que se vertían desde el sector de los trabajadores de limpieza y jardinería sobre la higiene de las personas que utilizan las calles que ellos limpian.

“No era nuestra intención empezar una guerra sucia pero esto tenía que acabar”, explica el portavoz sindical Rogelio Escobar. “De nada sirve limpiar las aceras si la gente que camina sobre ellas está llena de mierda”, añade.

“Hay gente que parece que está muy sucia pero luego resulta que son modernos, por lo que hay que estar atentos y saber diferenciar”, matiza el consistorio de la capital catalana, que ofrecerá cursos de formación a los empleados de la limpieza.

Aunque desde el gremio de los barrenderos reconocen extraoficialmente que ya mojaban a la gente disimuladamente en los pies, aseguran que eso no era suficiente y que están encantados con poder lavar de verdad, de cintura para arriba. “La gente es muy cerda”, reiteran. “A partir de hoy, si ellos no van a la ducha, la ducha irá a ellos”, sentencian. Aparte de escoba y manguera, los equipos de limpieza también dispondrán de botes de champú para acabar con la plaga de pelo graso que asola la ciudad condal.

No es la primera vez que los barrenderos consiguen una mejora laboral similar: desde el año 1997, y a nivel estatal, también pueden utilizar sus cepillos para peinar a las señoras con el pelo enmarañado. Un avance que ha dejado a las ciudades españolas libres de nudos y puntas abiertas.