Los ex consejeros y directivos de Bankia y Caja Madrid implicados en el caso de las tarjetas “black” serán finalmente condenados a ver cómo la presidenta del tribunal, Ángela Murillo, parte por la mitad las tarjetas de cada uno de ellos con el fin de inutilizarlas. La juez usará unas tijeras de cocina y llevará a cabo la destrucción de los plásticos a menos de un metro de distancia de los 65 acusados, que no podrán apartar la mirada.

“Constituye un acto de crueldad inadmisible en democracia”, ha protestado esta mañana Carlos Aguilar, abogado defensor de Miguel Blesa. Según Aguilar, la humillación que supone para los acusados presenciar cómo se destruye su tarjeta no es proporcional a los delitos supuestamente cometidos. “La presión mediática está forzando la imposición de penas que vulneran los derechos elementales del hombre y del empresario”, añade.

El fiscal Alejandro Luzón también se ha mostrado sorprendido tras el anuncio de la presidenta del tribunal: “Es un castigo ejemplar para un delito execrable, pero creo que debemos preguntarnos si no estamos cruzando la línea”.

“Que te partan en dos una tarjeta de crédito con tijeras obligándote a mirar me recuerda a ciertos episodios de la historia contemporánea que la Humanidad está intentando borrar de su memoria”, ha sentenciado el ex consejero de Caja Madrid Estanislao Rodríguez-Ponga. “No somos bestias, somos personas”, ha insistido.

El broche de oro de la sesión lo ha puesto el ex secretario de Estado de Hacienda, José Manuel Fernández Norniella, ex consejero de Bankia, que se ha arrodillado y ha mostrado sus muñecas a la presidenta del tribunal, emplazándola a cortarle las venas con las tijeras “si esto sirve para que dejen mi VISA en paz”.