El juicio de las tarjetas “black” se ha reanudado este martes con la declaración del expresidente de Bankia, Rodrigo Rato. El que fuera Ministro de Economía y vicepresidente del Gobierno de José María Aznar ha justificado el uso de las tarjetas como parte de su retribución por el cargo directivo en Bankia. Pero ha pronunciado otras declaraciones de igual interés que resumimos a continuación:

“Yo preferiría llamarlas ‘tarjetas de color’”.

“No me acuerdo del cumpleaños de mi mujer, me voy a acordar del PIN de la tarjeta”.

“Fui a recoger una batería de cocina al banco y me dijeron que no tenía puntos suficientes. ¡Con todo lo que yo he gastado! A ese, al que me quitó la batería de cocina, es al que tendríais que estar juzgando, y no a mí”.

“Siendo sincera, yo he sido más puta que las canastillas. No paraba, me lo comía todo”.

“Contando todo esto me he quitado un nudo, que tenía que soltarlo como fuera. No lo solté nunca en televisión porque me daba vergüenza contar que yo llegué a comer de los contenedores de basura. Pero mira, aquí estoy”.

“Yo he estado con gente muy importante, gente que mueve los hilos de España. Incluso en un momento me propusieron ponerme un microchip en casa para grabar a toda la gente con la que follaba, porque era gente importante. Me pagaban muchísimo, pero luego me tenía que salir de España y no volver más, y eso yo no lo quería”.

“Tenía veintipocos añitos y era un bellezón, no como ahora, que estoy machacada. La gente me paraba en los coches y me decía: ‘Te pareces a la Raquel Welch’. Yo no tenía ni idea de quién era esa, hasta que me dijeron: ‘Maricón, te están comparando con el cuerpo 10 del mundo’. Y yo pensé: ‘Pues mira, sí que me parezco'”.

“Aquí en Madrid podía hacer dos millones de pesetas en una hora. A mí me cogían en coche hombres multimillonarios. Yo iba vestida como una reina, siempre limpia, no como compañeras que iban un año entero con el mismo vestido”.

“Fui Míster Andalucía, en Marbella, en la discoteca Pepe. Llegué a ser modelo. No modelo de alto standing pero sí modelo de pueblo”.

“Fui a mi pueblo, en Almería, compré una hoz y me la llevé en el bolso. Les dije: ‘La que tenga coño, que se meta conmigo. Que se lo reviento todo con esta hoz’. No había coño que se metiera conmigo. Además, a la que mandaba en el Parque del Oeste, la Manola, que en paz descanse, yo cogí y le pegué un palizón. Me dijo: ‘Te has hecho respetar’. Y ya más nunca se metieron conmigo”.

“Yo tengo un talismán, que son los ojos. Miro a un hombre y me lo traigo. Ese poder no lo he perdido”.

“Si te fijas, tengo un andar que no lo tiene nadie, me lo ha dado Dios; es provocativo, sexy y a la misma vez elegante. Eso a los hombres les pone el canuto retieso”.

“Yo le agradezco mucho a Pepe Navarro, pero él también me tiene que agradecer a mí, que gracias a mí ha ganado millones y millones. En aquel entonces Pepe Navarro estaba guapo. Ahora se ha hecho un injerto de pelo y parece del heavy metal”.

“Me operé las tetas el 1 de abril del 95 en una clínica que no diré el nombre. Era la clínica Isadora de aquí de Madrid. Me operó uno que no era cirujano, que cogía los implantes que quitaba, los hervía y se los ponía a otra, para ahorrar, el muy joputa”.

“Yo lo único que tengo operado son las tetas y el labio de abajo, que me lo puse para mamarla; todo lo demás es natural”.

“Últimamente estoy un poco bajita de tono porque con mi pareja actual no estoy bien. Te digo una exclusiva: le quedan dos Informes Semanales y lo echo a la calle”.

“Pero mira, tanta gente que me ha deseado la muerte, que van diciendo que tengo sida… Así te lo digo: Yo el sida lo tengo en las pelotas del coño. ¡Digo!”.