Íñigo Méndez de Vigo, actual ministro de Cultura en funciones, confirmaba esta mañana la aplicación inmediata de “medidas más contundentes para disuadir a los españoles de hacer cine”. El objetivo es “luchar contra la mala imagen que tienen tanto el cine español como el trabajo de los actores que no vocalizan”. El ministro ha recordado que “una película de Garci ganó un Óscar”, situación que ha tildado de “embarazosa” y que, según él, “no se puede repetir”.

Estas medidas de mayor contundencia se concretarán en fotografías disuasorias de Verónica Forqué en los pósters y las carátulas de las películas españolas, pensadas para atemorizar a los compradores, pero también en penas de hasta cinco años de cárcel para quienes emprendan la producción de cine en España.

“No dejaremos de subir el IVA cultural hasta que la industria cinematográfica entienda que debe proceder al cese inmediato de sus actividades”, ha insistido Méndez de Vigo. También ha reconocido que “algunos empresarios de cadenas de televisión generalistas están siendo obligados a financiar cine español y es una situación que se está investigando porque ya ha habido varias denuncias por extorsión y amenazas”.

El Gobierno ha matizado que las películas de directores españoles que trabajan para productoras norteamericanas “es completamente legal siempre que se rueden en inglés y no se contrate a actores formados en nuestro país”.