Una pareja de amigos acaba de adquirir su propio piso y te han invitado a la fiesta de inauguración. ¿No sabes qué llevar de regalo? Te ayudamos a descubrir las mejores opciones.

Papel higiénico: Puede que un paquete de seis rollos de papel higiénico te parezca un regalo ridículo. Pero gana con la cantidad. Sorpréndeles llevando cinco mil euros en papel higiénico, lo que equivale a tres toneladas. Un regalazo que no se esperarán.

Una puerta de repuesto: Un objeto imprescindible y de uso diario. Se puede prescindir de un jarrón o de una sartén, pero sin puerta estás vendido.

Un hijo: Llega el momento en la vida de toda pareja en que surge el deseo de tener descendencia. Adelántate a ese momento y regálales un hijo. Ahorrarás a la pareja el esfuerzo innecesario de procrear y gestar a un feto durante nueve meses. Que aprovechen ese tiempo para disfrutar de su nuevo hogar.

Otra casa: Si hay algo que puede hacer a alguien más feliz que una casa nueva son dos casas nuevas. Regalar otra casa es siempre una buena idea. Puede servir para sustituir a la primera si en algún momento deciden dejarla, para usarla como casa de veraneo o para que uno de los dos viva en ella en caso de divorcio. Se recomienda no llevar este regalo de forma física a la fiesta de inauguración, con entregar las escrituras o las llaves será suficiente.

Armamento: Toda persona tiene derecho a defenderse y a defender su hogar. ¿Y qué mejor defensa que una metralleta o una escopeta de cañones recortados? Es un obsequio tradicional en Estados Unidos. Demuéstrales que estás a la moda.

Un exorcismo: ¿Cuántas películas hemos visto en las que alguien se muda a una casa que resulta estar encantada por fuerzas demoniacas? Para asegurarte de que tus amigos no tienen que pasar por esa desagradable experiencia, regálales un exorcismo. Además de una forma de eliminar los malos espíritus y la posible presencia de entes del más allá, será una manera original y divertida de empezar la fiesta.

Una parada de metro cercana: Te recomendamos que comiences las obras de construcción al menos un año antes de la fiesta de inauguración del piso, para que la parada esté lista ese mismo día. Y aconsejamos que sólo se use para casas que no tengan ya una parada de metro cercana y en funcionamiento, si no, el regalo puede quedar algo deslucido.

Una mascota: Es un regalo más típico pero puedes sumarle un plus de originalidad si, en lugar de un perro, un gato o una tortuga, regalas mascotas menos habituales como un pelirrojo, un celíaco o Pedro Sánchez.

Y dejamos para el final el regalo doble sorpresa. La idea es regalar primero un colchón hinchable, un objeto útil aunque no muy llamativo. Cuando los dueños de la casa muestren su cara de desilusión, hay que decirles: “Que no, tontos, que es broma, el regalo soy yo mismo. Ese es sólo el colchón hinchable en el que me voy a quedar a dormir durante meses en vuestro salón”.