La extrema gravedad de la situación financiera de Caja Madrid empezó a comprimir la entidad dando lugar a un horizonte de sucesos que separó las tarjetas “black” del resto de la contabilidad, constituyendo la superfície límite del espacio a partir de la cual ningún gasto podía declararse. Esta es la tesis central que han desarrollado los científicos de Bankia esta mañana ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, y que podría dar por cerrado definitivamente el “misterio” del caso de las tarjetas “black”.

“La misma gravedad que mantuvo la entidad estable favoreció la emisión de este elevado número de gastos sin declarar, disparando una reacción en cadena irreversible. La gravedad fue augmentando enormenente al disminuirse la distancia que había originalmente entre las inspecciones”, han detallado los científicos, que han hablado durante más de cinco horas dejando la pizarra del Juzgado Central de Instrucción número 4 llena de complejísimas fórmulas, diagramas y símbolos matemáticos.

“No me he enterado de nada pero me vale”, ha concluido el juez, que admite que ha dejado de escuchar “cuando se han puesto a hablar de tarjetas ‘black’ supermasivas y capaces de generar su colapso completo, convirtiéndose en una singularidad desnuda de impuestos”.

Al término de su declaración, los científicos de Bankia han advertido de que “cualquier banco que sufra un colapso gravitatorio alcanza un estado estacionario en forma de tarjeta “black”. Hasta hoy es imposible describir lo que sucede en el interior de una tarjeta ‘black’; sólo se puede imaginar, suponer y observar sus efectos sobre la contabilidad en las zonas externas y cercanas al horizonte de sucesos”.

“Es lo que intenté explicarle al juez en mi comparecencia pero, obviamente, mis conocimientos sobre la materia no son tan extensos y por tanto comprendo que aún quedara alguna duda”, ha asegurado el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, que espera que “con las explicaciones de los científicos se dé por concluido este juicio basado en supercherías”.