La familia Yang, natural de China, regentará el Congreso de los Diputados a partir de esta misma semana tras llegar a un acuerdo con el Estado para adquirir su licencia. Los compradores llevaban mucho tiempo haciendo ofertas tentadoras en un solo pago y el Gobierno, viendo que sin un Ejecutivo estable el Hemiciclo iba perdiendo valor, ha optado finalmente por traspasarlo. Desde hoy, la Cámara Baja de las Cortes Generales se llamará Congreso de los Diputados Comestibles y Alimentación.

Inicialmente, los Yang se habían planteado sustituir los leones de la entrada al Congreso por dos gatos gigantes pero, finalmente, se limitarán a hacer reformas en sus patas delanteras para que las suban y las bajen. El hijo del dueño, en edad escolar, perseguirá a los diputados vigilando que no roben nada, una tarea de supervisión que se espera que sea mucho más efectiva que la del propio Tribunal de Cuentas.

El padre del niño, el nuevo presidente y señor encargado del Congreso, repartirá los turnos de palabra de sus señorías sin dejar de mirar películas chinas en un pequeño televisor de tubo instalado en el estrado. En el techo habrá decenas de fluorescentes y, pegadas a las paredes, se instalarán varias neveras y congeladores con bolsas de hielo, helados y otros productos de alimentación.

De momento, los plenos se seguirán celebrando los miércoles pero el Congreso abrirá también sábados y domingos hasta muy tarde, novedad que no ha tardado en provocar quejas entre los diputados. Luego, sus señorías se han calmado al conocer los nuevos servicios de voto con final feliz.

No se ha anunciado la cifra real del traspaso pero sí ha transcendido un anexo que traslada a la familia Yang la responsabilidad de formar Gobierno. Por tanto, los nuevos dueños deberían nombrar a un presidente en los próximos días. De no hacerlo, se disolverán las Cortes y se construirá algo más útil como por ejemplo un gimnasio Pokémon.