El poeta madrileño Emilio Benavides, más conocido como “El Rimas”, ha reafirmado hoy en una conferencia en el Centro de Bellas Artes su deseo de seguir explorando nuevas vías para llegar al alma de sus lectores, con especial énfasis en el género femenino. “La poesía es un canto al amor, una manifestación de la belleza. Yo quiero encontrar esa belleza interna por caminos que sólo algunos afortunados han conseguido recorrer”, ha dicho refiriéndose al ano.

Estas declaraciones llegaban después de que Emilio intentara acariciar el alma de una mujer por la retaguardia. “Aprovechando el colorido follaje que adquiere el abedul en otoño, invité a una joven muchacha a mi bucólica casa en la Sierra madrileña. La típica chica de carne morena, moldeada en un aire de caricia de suspiro y aroma… sirena encantadora y amante fascinada, los cuellos enarcados, de sierpe o de paloma”, ha recitado. Ante el estupor de los periodistas, Benavides ha tenido que puntualizar que se trataba de la Charo, la hija de la Jacinta.

“Empecé recitando un sexteto a la chica, que no pareció impresionarse. Lo intenté con un quinteto, con idéntico resultado. Cada vez más impaciente, probé con un cuarteto”, ha detallado. Ante la indiferencia de su invitada, El Rimas pasó directamente del cuarteto al teto, un terceto de tres versos con rima A-B-A, de seis, cuatro y seis sílabas. La estrategia tampoco surtió efecto.

Ya entrada la noche, poeta y musa acabaron retozando desnudos frente a la chimenea, según atestigua el escritor. Sin embargo, la chica mandó al garete el experimento poético cuando, viendo las intenciones de El Rimas, le espetó un lacónico “Por el culo no”. Emilio le replicó “Va, mujer, ¿qué te cuesta?”. Pero se encontraba frente a una pared. “La persona con menos interés por el arte que he visto jamás”, sentencia El Rimas.

Benavides ha explicado que también lo probó al modo tradicional. “Le dije que era muy simpática, que tenía una sonrisa preciosa y que no pidas paz a mis brazos que a los tuyos tienen presos: son de guerra mis abrazos y son de incendio mis besos; y sería vano intento el de tornar mi mente obscura si me enciende el pensamiento la locura”, recuerda. Pero un segundo “Que sí, pero por el culo no” acabó con el sueño de Emilio y el de toda una generación de artistas.

Emilio Benavides, por educación, finalizó el coito, si bien asegura que ya había perdido gran parte del interés. Ha acabado su conferencia emplazando a los periodistas a la semana que viene, pues quiere intentarlo de nuevo. “Nunca sabes cuándo vas a llegar al alma de alguien”, ha dicho el poeta, apesadumbrado. “Mi padre tuvo que esperar a su treinta aniversario de casado para que mi madre le dejara llegar a la suya a través del ojal”, ha señalado.