Compartir piso es toda una experiencia. Conocer gente, aprender a convivir, tomar decisiones en equipo… sin embargo, no todas las personas son iguales, por lo que también existen distintos tipos de compañero de piso. Descubre a cuál perteneces tú con este sencillo test.

1. Vas a cocinar y encuentras una pila de platos sucios, sartenes usadas, restos de comida y migas por toda la cocina. ¿Qué haces?

A. Tú y tu ligue, que no vive en el piso pero lleva durmiendo contigo una semana, intentáis fregar, pero en cuanto os rozáis las manos al ir a coger la misma sartén, comenzáis a besaros, tocaros, quitaros la ropa… Acabáis haciéndolo sobre la encimera y azotándoos en las nalgas con las sartenes sucias.

B. Vas a la habitación del compañero que sabes que se ha escaqueado de fregar. Le recuerdas que no debe usar tu sartén para cocinar carne o pescado, le hablas de la ganadería industrial y de los millones de animales que mueren al año para consumo humano. Le dices que friegue, tú no puedes porque no estás seguro de que el detergente que ha comprado no se haya hecho experimentado con conejos.

C. Decides usar la tabla de cortar que parece menos sucia para preparar tu cena. Acabas en el hospital por comer trazas de gluten del pan que habían cortado en ella.

D. Te da mucha rabia, pero piensas “think positive, my friend”. Pones en el iPod unos temitas de Vetusta Morla y lo friegas todo.

2. Hay una fiesta en el piso. ¿Cómo te comportas?

A. Tú y tu ligue, que se ha quedado en el piso una semana más, decidís no hacer el amor por quincuagésima vez en lo que va de día y socializar un poco. Tomáis unas copas, una cosa lleva a la otra y acabáis haciendo un cuarteto con dos hermanas, primas de otro de tus compañeros de piso.

B. Pasas dos horas y media de la fiesta mirando las etiquetas de las bolsas de patatas fritas, ganchitos, quicos y refrescos, para comprobar que no contengan ningún producto de origen animal. Acabas ligando con una chica a la que finalmente rechazas cuando te invita a ir a su casa y ves que su bolso es de cuero.

C. Te comes un Pandilla Drakys y, después de veinte minutos, unos sudores fríos y un malestar general te hacen sospechar que también llevaba gluten. Acabas en el hospital.

D. Vas de grupo en grupo, tratando de hablar con todos y luciendo tu mejor sonrisa. Cuando ya estás un poco borracho, vuelves a contar una vez más la vez que fuiste de invitado al Hormiguero.

3. En el salón aparece una gotera. ¿Cómo actúas?

A. Tú y tu ligue, que ya lleva en tu piso un año, tratáis de arreglarlo, pero al ver cómo el agua humedece vuestras ropas y vuestras pieles no podéis evitar excitaros. Acabáis haciendo la posición de la grulla del kamasutra, colgando de la lámpara de araña del techo.

B. Aseguras que las humedades atraen a los bichos y los gusanos; por lo tanto, te niegas a arreglarla y destruir así el nuevo hábitat de seres vivos inocentes que no tienen la culpa de que a vosotros se os esté estropeando el techo y el parquet.

C. La descubres mientras desayunas y decides llamar al seguro. Te desmayas antes de llegar al teléfono. Por error, te habías comido las galletas de otro compañero, que llevan gluten. Acabas en el hospital.

D. No te pones de acuerdo con tus compañeros sobre qué hacer y propones un debate a cuatro televisado para ver quién lleva razón.

4. El casero quiere subirte el alquiler. ¿Qué le dices?

A. Vas solo a la reunión con el casero para que no descubra que tu ligue también vive en el piso sin pagar alquiler. Habláis del tema, lo discutís, estáis a punto de llegar a las manos, una cosa lleva a la otra y acabáis fornicando en un portal durante seis horas.

B. Le dices: “Sinceramente, me parece una injusticia. Hablando de injusticias, ¿ha leído usted algo sobre la cría industrial de gallinas ponedoras? Casualmente tengo aquí el portátil, con un documental de dos horas y media sobre el tema”. Tras seis horas de documentales, el casero accede a no subirte el precio con tal de que le dejes volver a casa.

C. Quedas con él en una cafetería para revisar el contrato. Tras más de cuarenta minutos de negociación, llegáis a un acuerdo amistoso. Antes de irte, le preguntas al camarero: “Oiga, la pastita que dan con el café… ¿No llevaría gluten, verdad?” Acabas en el hospital.

D. Le dices: “Tranquilo, con un poco de suerte, en unos mesecitos me mudo a La Moncloa”. Después le guiñas un ojo y sonríes.

Mayoría de respuestas A: Eres el compañero de piso vividor. Disfrutas la vida a tope, no te riges por normas ni reglas y estás convencido de que has venido a este mundo a disfrutar al máximo cada segundo. Tu lema es carpe diem y esa verruguita que te acaba de salir en los genitales, el fruto de una enfermedad venérea que te convertirá, dentro de poco, en el compañero de piso con un solo testículo.

Mayoría de respuestas B: Eres el compañero de piso vegano. Lo primero que hiciste cuando entraste a vivir al piso fue contactar con los arquitectos para que te asegurasen que ni el cemento ni la pintura que usaron al construir el edificio tenían productos de origen animal.

Mayoría de respuestas C: Eres el compañero de piso celiaco. Probablemente estás leyendo esto desde la cama del hospital.

Mayoría de respuestas D: Eres Pedro Sánchez.