Con muchos nervios y tras pasar una noche sacándose brillo para estar perfectos en su primer día, miles de rifles estadounidenses han vuelto esta semana a las aulas con el arranque del curso escolar, según han informado diversos medios estadounidenses. “Están nerviosos y la mayoría viene con muchas ganas de jugar con sus compañeros en el patio, este día está en su punto de mira desde hace semanas”, explica Abbey Madison, directora de un instituto de Iowa.

Los rifles más veteranos acompañan a los guardias de seguridad y los nuevos suelen venir dentro de una mochila recién comprada y con mucha ilusión, “pero los nervios están en la recámara para todos por igual, mayores o pequeños, automáticos o semiautomáticos”, explica la docente.

Hoy se trata también del primer día que el equipo docente ha entrado en contacto con los nuevos rifles. Martha Ford, profesora de sexto de primaria, ha señalado que “las nuevas armas vienen con muchas ganas de empezar y quemar cada cartucho para dar lo mejor de sí”.

Ford ha señalado también el carácter especial de la primera jornada, asegurando que “el primer día siempre es diferente porque se incorporan nuevos rifles, se incorporan nuevos profesores”. “Necesitamos establecer las primeras relaciones interpersonales que nos permitan después trabajar juntos”, ha indicado.

“Esta noche no ha podido dormir de las ganas, está muy nervioso”, explica Jamie, de trece años, propietario de un rifle de asalto AR-15. Según diversos expertos, la mayoría de los rifles llegan “muy mal preparados” a los estadounidenses, pero el objetivo “es que estén aquí, en el aula, y no en las calles, donde pueden acabar vinculados al mundo de la delincuencia”.

Cada familia americana gasta en armas cerca de 500 dólares al inicio de cada curso, aunque los grandes almacenes intentan ofrecer precios competitivos para facilitar esta reentrada.