Tras la presión ejercida desde la Asociación de Profesores de la Escuela Pública, el Ministerio de Educación ha emitido esta mañana una nota en la que informa de “nuevas medidas para mejorar el rendimiento académico de los alumnos españoles”. La más destacada, de aplicación inmediata, establece que los alumnos que hayan suspendido sus deberes de verano tendrán que repetir sus vacaciones y volver a entregarlos, completamente rehechos, pasados los tres meses de descanso.

“Es duro, probablemente no guste a nadie, pero es fundamental que los conocimientos adquiridos durante el curso se consoliden para no perpetuar lagunas de un año a otro”, argumenta Bernardo Soley, uno de los profesores que más ha luchado para implantar esta nueva norma. “Y si hay que prolongar las vacaciones hasta que los niños tengan el nivel, se hace y punto”, añade. “Yo ya he hecho las maletas otra vez y mañana mismo me marcho a Formentera. No pienso quedarme parado ante una situación que pide medidas urgentes”, reitera Soley.

Los profesores insisten en que el nivel de los deberes de verano es “muy bajo, inaceptable” y no descartan un suspenso general en todo el ámbito nacional que obligaría a interrumpir todas las clases “y volver a las playas y a los apartamentos alquilados aunque haga frío y no apetezca”.

De cara al año que viene, el profesorado estudia aumentar el nivel de exigencia de los cuadernos de verano. “Incluiremos preguntas sobre la teoría de cuerdas o la metafísica de Martin Heidegger. Un niño de ocho años tiene que ser capaz de dominar estos conceptos en tres meses y, si no, se le darán tres meses más y así hasta que aprueben”, explica el portavoz de la asociación de docentes.

Esta semana, coincidiendo con la entrega de los cuadernos corregidos, se prevén atascos en las principales vías de circulación por la operación salida de las vacaciones de los alumnos repetidores. En algunos colegios, los profesores de informática ya están dedicando las clases a buscar ofertas en comparadores de vuelos.