Afirmando que el objetivo primordial es “preservar la seguridad física de los ciudadanos así como la seguridad en uno mismo”, la Comisión Europea ha informado esta mañana de que a partir de la semana que viene los escáneres corporales instalados en las puertas de entrada de los aeropuertos mostrarán los genitales más grandes y contundentes a todos los viajeros que paguen un suplemento de 25 euros.

Las aerolíneas facilitarán esta opción durante la emisión de los billetes y se notificará a los controles de seguridad el nombre de todos aquellos viajeros cuyos genitales, senos o músculos deban aparecer de un tamaño mayor al real. Esta opción de pago permite a los viajeros ganar seguridad, confianza y “presumir” entre el resto de viajeros, según la Comisión.

Hasta ahora la normativa especificaba que el personal que examina las imágenes debía estar situado en una sala separada para preservar la intimidad de los viajeros, pero para dar sentido al nuevo protocolo las pantallas de los escáneres deberán estar situadas en un lugar visible. La megafonía del aeropuerto también emitirá un silbido de aprobación cada vez que un viajero exhiba unos atributos sexuales de tamaño desproporcionado.

Asimismo, los agentes de seguridad comentarán en voz alta “el pistolón” y los “proyectiles de destrucción” con los que viaja el ciudadano o ciudadana que ha pagado el bonus. Para tranquilizar al resto de pasajeros, los agentes guiñarán un ojo para dejar claro que el comentario es de tipo sexual y no hace referencia a ninguna amenaza terrorista real.

El comisario de transportes, Sim Kallas, considera que la nueva medida facilitará también la labor de los agentes encargados de revisar las imágenes, “completamente agotados tras años contemplando genitales y cuerpos desnudos que no deberían ver la luz”. La Comisión estudia ahora implantar un nuevo suplemento que muestre en el escáner drogas y armas ficticias en las imágenes de todas aquellas personas que quieran parecer más sofisticadas e interesantes.