Los bancos de semen españoles tienen problemas de liquidez y requieren una inyección suplementaria de diez millones de litros. Lo ha comunicado esta mañana el ministro en funciones Luis de Guindos, que insiste en no hablar de rescate sino de “préstamo en condiciones muy ventajosas que aligerará la presión de las reservas de los españoles”.

La noticia ha provocado una verdadera sacudida en los mercados y cientos de adolescentes se han apresurado a retirar sus ahorros para guardar el semen dentro sus calcetines. “Llevamos años inseminando por encima de nuestras posibilidades”, admitía De Guindos, consciente de que la situación mancha la imagen de nuestro país pero insistiendo en que “no hay que tirar la toalla porque la vamos a necesitar”.

“Blanco y en botella: no tenemos fondos”, sentenciaba el portavoz de una de las entidades, reconociendo que la situación “nos ha pringado a todos”.

Con los índices de natalidad por los suelos y sin organismos reguladores que eviten el desperdicio de las reservas de liquidez, España se encuentra en una situación límite que podría obligar a aceptar semen del extranjero o, en palabras del ministro, “a contratar soldados de fuera”. Una situación que aumentaría el grado de dependencia de la banca de semen española.

Según el Gobierno, el proceso de recapitalización no hará tambalear las bolsas de los españoles, que son firmes y capaces de regenerarse por sí mismas sin necesidad de acudir “por la cara” a los fondos del Bukkake, la entidad europea que vela por la estabilidad del mercado de semen comunitario.