La agencia que globalmente se encarga de la protección del medioambiente acusa a la abuela de Fabada Litoral de haber hecho trampa de manera deliberada a la hora de comercializar sus productos más flatulentos para evitar los límites a las emisiones producidas por el consumidor.

La compañía asturiana está ahora obligada a modificar el sistema de envasado, lo que le forzará a hacer una profunda revisión que afectará al menos a 568.000 de sus latas de fabada, pote gallego y lentejas.

El fraude se puso en marcha entre los años 2007 y 2016, de acuerdo con la nota en la que se detalla la acción contra la señora asturiana, acusada en estos momentos de haber provocado un 0.98% de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera en este periodo en todo el mundo. “El sistema de falseado consistía en hacer una mezcla de especias que provocaba que los gases, al salir, emitieran un olor desproporcionado pero lo hicieran de manera totalmente silenciosa, por lo que resultaba muy difícil dar con su origen”, afirma Patrick Graham, miembro de la plataforma verde Clean Gas y responsable del descubrimiento del fraude.

La anciana, en paradero desconocido desde que se filtró la noticia, podría hacer frente a una multa máxima de 13.250 euros por cada lata de lentejas, 18.100 euros por cada lata de pote gallego y 32.750 por cada lata de fabada. La agencia calcula que los consumidores de estos alimentos emiten gases hasta 60 veces más contaminantes que los de una persona normal. Por esto se considera una “violación muy seria” de la Clean Air Act. “Es ilegal, asqueroso y una amenaza para la salud e higiene pública”, valora el regulador.

Las acciones de Litoral se han desplomado en todo el mundo y han caído hasta un 12% desde el anuncio. “La hemos cagado y asumiremos las consecuencias”, aseguró la compañía a través de un escueto comunicado. Las autoridades medioambientales insisten en la importancia de que todos los fabricantes respeten la legislación en materia de medioambiente. Al mismo tiempo reclaman a la compañía que encuentre a la abuela y la entregue a las autoridades pertinentes, pues no es la primera vez que se ve envuelta en una situación desagradable. Todavía es mucha la gente que se pregunta cuál fue el motivo exacto de su estancia en Alemania durante el inicio de los años cuarenta.