Contando los minutos con el Apple Watch que te robaron hace un año. Así están los cientos de fans de la firma de Cupertino, agolpados a las puertas de tu casa apenas unas horas después de la “keynote” en la que se ha presentado el nuevo iPhone 7 que te vas a comprar pese a que estás en el paro.

Poco después de que Tim Cook anunciara que la cámara delantera del teléfono permitirá hacer “selfies” de hasta siete megapíxeles, llegaba a tu portal el Jonathan, el hijo de la Charo, que su hermano está en la cárcel. Traía consigo un saco de dormir y varias latas de atún. “Sé que el iPhone no llegará a España hasta el 17 de septiembre, pero esta vez quiero ser el primero”, afirma. “El año pasado era el quinto en la cola y cuando llegó mi turno ya no quedaba nada por robar. Justo el de delante de mí le robó la bolsa de plástico esa de Apple, blanca, tan bonita”, explica.

Poco después, llegaban El Chino, El Cholo y El Nano, un clásico en la tradición de robarte. Aún recuerdan con nostalgia cuando a los siete años te dijeron “¡Hostia, qué bici más guapa! ¿Me dejas dar una vuelta?”. Hoy saben que las opciones de quitarte el iPhone son escasas por la enorme demanda: hasta tus compañeros de oficina estarán al tanto por si, en un descuido, le quitas el ojo de encima al terminal. “Esto ya es demasiado meinstrin (sic). Me gustaba más cuando se dejaba robar cosas más indies”, afirma El Chino, que aún guarda tu MiniDisc, el que te regaló tu tío para la Comunión.

En estos momentos ya son más de 40 las personas que aguardan en tu calle. El buen ambiente reina y varios ladrones cantarán tonos de llamada del iPhone hasta bien entrada la madrugada. Algunos vecinos incluso se asoman a la ventana al escuchar la trabajada interpretación del tono Marimba y les lanzan monedas, billeteras y algún que otro reloj.