Prudencio Torres Ochoa, de 50 años de edad y natural de Cáceres, ganó el sueldo para toda la vida que Nescafé sortea entre los compradores de sus productos. Ahora, tras dos años cobrándolo, Torres ha exigido a la compañía un aumento.

“El segundo año me extrañó que el sueldo fuese igual al del primero, pero no dije nada. Llámalo vergüenza, miedo, o llámalo equis. Pero ahora que he visto que el tercer año pretenden pagarme otra vez lo mismo he decidido poner las cartas sobre la mesa”, afirma Torres mostrando el escrito oficial que envió a la empresa, donde pide que se le trate “como a un empleado más” y se valore la fidelidad que ha demostrado “cada vez que me ofrecían otro trabajo y lo rechazaba diciendo que estaba muy bien en Nescafé”.

Torres asegura haberse puesto en contacto con varios sindicatos, pero la respuesta siempre ha sido la misma: no pueden hacer nada. “En este país, parece que por estar cobrando un sueldo ya no tienes derecho a quejarte”, lamenta. “Ni me invitan a las cenas de empresa, me ignoran, me hacen ‘mobbing'”, añade.

El ganador del premio dice que, si las negociaciones con Nescafé no llegan a buen puerto, iniciará una huelga. “El problema es que, como Nescafé te paga por no hacer nada, es difícil saber cómo enfocar la huelga. La típica estratagema empresarial para tenerte atado de pies y manos”, explica preocupado.

El afectado también se plantea optar a un segundo premio Nescafé. “Parece ser la única opción para que accedan a doblarme el sueldo: ganar otro sueldo igual para toda la vida”, argumenta. Tampoco descarta tener que poner a su hijo de doce años a trabajar si siguen subiendo los precios.

“Esto no lo hago solo por mí, lo hago por los que vendrán después. ¿Qué mundo vamos a dejarles a los futuros ganadores del sueldo Nescafé si nosotros no luchamos por lo que nos pertenece?”, se pregunta Torres.