Pelea de gatas en el ranking de “bestsellers”: aupada por el estreno de su última película, Bridget Jones adelanta por primera vez a Ana Frank en número de lectores. La revista Cosmopolitan avanzó la noticia esta misma semana confirmando la vitalidad de la exitosa saga inglesa. “El nazismo fue horrendo pero las chicas de ahora nos enfrentamos a otros desafíos, como la dictadura de las tallas”, explica un testimonio en la edición americana de la revista, que compara ambos diarios para explicar sus distintas trayectorias comerciales.

“Literatura es identificación. ¿Qué mujeres viven hoy escondidas de los nazis? Pocas, creo yo. En cambio los problemas de Bridget pueden ser los tuyos y los míos”, argumenta uno de los fans de Bridget Jones.

Muchos “influencers” también coinciden en que Ana Frank no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos: “Bridget acaba de llegar a los 20 millones de seguidores en Twitter, está estrenando nueva película por todo lo alto y Ana ni siquiera tiene Facebook”, lamentan. Frank, que dejó constancia en su diario íntimo de los casi dos años y medio que pasó ocultándose de los nazis, no tiene presencia en “Photocalls” y sólo cuenta con tímidas apariciones en los libros de Historia. “En la época de Hitler no lo sé, pero hoy en día ocultándote no llegas lejos. Para triunfar tienes que estar ahí haciendo promo”, insisten en Cosmopolitan.

“El mercado no perdona. En esto es un poco nazi también. Pero es la realidad: una niña con el pelo fatal y en blanco y negro no atrae nada”, reitera la publicación.

“Si te va el rollo histórico, lo de la niña alemana no está mal”, concede Sharon Maguire, directora de “Bridget Jones’s Baby”. “Pero ponerla al mismo nivel que Bridget Jones es injusto. Es muy duro estar siempre intentando adelgazar para encontrar al hombre de tu vida; se echa en falta algo de eso en el diario de la niña. Por fortuna, somos muchas Bridgets en el mundo y muy pocas Anas”, sentencia. “Ahora que Bridget es madre me he planteado ser madre yo también. Ni te cuento qué me he planteado con la historia de la otra muchacha”, se sincera, criticando el final “súper poco comercial” del diario de Ana Frank.

“Yo me siento ridícula frecuentemente en mi relación con los demás y gracias a Bridget sé que no soy la única. Sus vivencias me inspiran y me motivan para aceptarme a mí misma. Ana, en cambio, me da bajón”, concluye Maguire.