Consciente de su carácter olvidadizo, Juanjo Novell, estudiante de 26 años, ha decidido tatuarse en el brazo derecho la frase “Hacerme un tatuaje” para recordar que quiere hacerse un tatuaje “en cuanto tenga tiempo para ir al tatuador y elegir un tatuaje que me guste”.

“Me he planteado un montón de metas este año: reciclar vidrio, aprender inglés y hacerme un tatuaje, pero ahora no puedo”, argumenta.

Esta misma mañana, ha acudido a un tatuador insistiendo en que “ahora no tengo tiempo para tatuarme pero, por favor, tatúame que me tengo que tatuar en cuanto pueda tatuarme”. Ha tardado dos horas en elegir una tipografía que le gustara para tatuarse que se quiere tatuar.

“Ya que estamos, ponme aquí en la espalda la lista entera de nombres de Pokémon, la clave del WiFi, actualizar Windows y recordar borrarme el tatuaje que me recuerda que tengo que hacerme un tatuaje”, ha solicitado al tatuador. “Y en el brazo izquierdo, otro tatuaje que me recuerde que tengo que mirarme la espalda en el espejo porque hay tatuajes con cosas que tengo que hacer”, ha agregado.

“Luego todo esto me lo tapas cuando lo haya hecho y encima me pones el tatuaje definitivo”, ha solicitado.

Según Chips Rolando, el tatuador al que ha acudido este joven, “cada vez se hace un uso más pragmático del tatuaje, la gente se tatúa listas de la compra y cosas que tiene que hacer porque llevamos todos una vida muy estresante”. De ahí que existan ya promociones para tatuarse gratis buenos propósitos para el nuevo curso como bajar al iglú verde los botellines de cerveza vacíos que tengo en la cocina.