Un estudio científico publicado esta semana ha concluido que los animales “van a la suya” y hacen caso omiso de las redes sociales eligiendo “vivir la vida con la máxima intensidad” e “ignorando por completo la existencia misma de Internet”.

El estudio, publicado en Nature Communications, se centra en las libélulas, un insecto con un ciclo de vida de ocho horas, lo que ha permitido a los investigadores contemplar toda la trayectoria vital de estos especímenes y comprobar que “no tocan el móvil para entrar al trapo en un hilo de Twitter ni una sola vez en toda su vida, ni siquiera cuando son adolescentes y ni siquiera para fingir ser expertos en economía o política internacional”.

La hipótesis de los investigadores era que el brillo de la pantalla, así como la urgencia de algunos debates candentes en las redes sociales, obligarían a las libélulas a destinar “4,3 horas de su vida a hacerse las entendidas en Twitter sobre algún tema concreto”. Sin embargo, y pese a la previsión inicial, los ejemplares de libélula estudiados se centraron en vivir y no en intentar escribir “holi” o “besis” en los dispositivos móviles.

Los científicos tampoco han observado jamás ninguna libélula sacando el móvil en un concierto para grabar. Tan sólo se las ve “bailar en el aire” o, en algún caso, “meterse en la bebida de alguien”.