Apenas iniciados los Juegos Olímpicos de Río, la selección de Rumanía ya cuenta con siete medallas de oro en su haber, todas ellas robadas. De esta manera, se coloca en lo más alto del medallero olímpico en cuanto a galardones dorados se refiere. “Es mucho más fácil así. Y no sudas”, afirmó el atleta Constantin Romescu.

Los demás atletas dicen sentirse inseguros. Algunos de ellos han sido asaltados tres veces en una misma noche. “Ahora entendemos a José Luis Moreno”, comenta el luchador de esgrima español que, imitando al ventrílocuo, ha decidido contratar un ejército de modelos masculinos de calzoncillos para que defiendan su vivienda.

Al frente de esta gesta olímpica está Catalina Ventrescu, una vieja conocida de los usuarios del Metro de Barcelona. Su especialidad son los 100 metros lisos. Recorrió todo el pasillo del Paseo de Gracia de Barcelona en 7 segundos y 45 centésimas, según el iPhone que acababa de sustraer, 40 segundos más que los Mossos d’Esquadra que la perseguían. Sin embargo, Catalina fue descalificada al empeñarse en correr con un muñeco de plástico que simulaba ser un bebé.

Para evitar nuevos robos de medalla, la selección española ha tramado un plan de choque: no ganar ninguna medalla de oro. Por el momento, los atletas están cumpliendo con esta estrategia a rajatabla.