La organización con cierto ánimo de lucro “Homeópatas Sin Fronteras” ha dado por finalizada su campaña de recolecta de material para curar el SIDA. Su presidente, Ignacio Vizcaíno, se muestra muy satisfecho. “Hemos conseguido 250 botellas de dos litros de Fontvella y 10 sobres de azúcar con unos pasatiempos la mar de divertidos en el dorso”, afirma. “Con esto tenemos para fabricar suficientes píldoras para acabar con el SIDA”, ha concluido.

Después de esta muestra de solidaridad por parte de la ciudadanía, queda el trabajo más duro: crear la solución definitiva para la enfermedad a partir de un complejo sistema que incluye abrir los sobres de azúcar, verter el agua en un recipiente grande y removerlo todo con un palo. Todo esto, llevado a cabo por un equipo formado por los mejores señores con bata blanca del país. “Estamos en vías de solucionar un problema legal según el cual no podemos llamar ‘científicos’ a nuestros señores con bata blanca”, apunta Vizcaíno. “Pero llevan todos un fonendoscopio colgando, eso sí”, promete.

Este nuevo tratamiento también podrá suministrarse a animales. “Todos sabemos que el SIDA viene de los monos. Dándole dos comprimidos al día a un primate, se podrá tener sexo con él con total tranquilidad”, añade, antes de ponerse serio: “Eso sí: siempre que sea sexo consentido”.

En breve se comercializará este medicamento. Incluso habrá una versión “Premium”. “Una señora muy generosa, que no quiso revelar su identidad, donó dos botellas de Solán de Cabras”, explica Vizcaíno. “Con este agua lanzaremos una edición de lujo de la píldora que no sólo curará el SIDA sino también la lepra, la malaria y los pies planos”.