Tras detectar un súbito descenso de las picaduras provocadas por mosquitos, un equipo de biólogos de la Universidad de Southampton inició el mes pasado una investigación que ha confirmado todas las sospechas: los mosquitos han dejado de picar.

Al parecer, casi todas las variedades de mosquitos que hasta ahora disfrutaban de la sangre humana han descubierto la fuente original de placer: el cubata. “Emplean la misma probóscide que usaban para perforar la piel de los mamíferos para chupar el líquido de los vasos de tubo”, afirman los científicos. “Esto explica por qué se han hallado fósiles de mosquitos prehistóricos atrapados en botellas de ron añejo”, agregan.

Estudios anteriores ya descubrieron que los mosquitos preferían la sangre de los humanos que habían salido de fiesta, al ser más dulce. “Es probable que algunos ejemplares se metieran en una discoteca atraídos por las luces parpadeantes. Allí, probarían el ron directamente del vaso y su reacción sería parecida a la de un joven que sale de noche por primera vez y descubre lo bien que se lo pasa uno”, explican los biólogos.

La evolución ha llevado a otros insectos, como por ejemplo las libélulas, a aprovechar mejor sus escasas horas de vida. “Ya no pierden el tiempo con cosas de libélulas, sobrevolando agua estancada. Ahora van directamente al combinado y bailan en el aire para pasarlo bien el poco tiempo del que disponen”, confirman los especialistas.