Tras el éxito del llamado “Día sin bañador” en las piscinas públicas madrileñas, el Gobierno central ha decidido seguir el ejemplo del ayuntamiento de la capital y ha autorizado la celebración del “Día sin bañador en la Administración Pública”, que permitirá a los funcionarios españoles acudir a sus puestos de trabajo sin el tradicional traje de baño o bikini con el que atienden a los ciudadanos.

“Currar en bañador y sin camiseta empezó siendo un privilegio merecido tras unas duras oposiciones, pero después de tantos años uno se cansa de ir en chanclas y tanguita”, explica un funcionario del Ministerio de Economía. “Al final lo que uno quiere es escapar de la rutina, y nuestra rutina es el bañador”, agrega.

“Nunca nadie ha visto a un funcionario sin bañador. Parece una locura pero unas gotitas de locura en nuestras vidas nos sentarán de maravilla”, insisten los funcionarios.

Algunos ya han empezado a atender sus obligaciones laborales sin bañador y se sorprenden al verse en el espejo del baño del trabajo: “Es raro verme sin bikini. Pero me gusta. La vida es corta y hay que atreverse, un día es un día”, confesaba una supervisora de Hacienda, que lamenta que “sea sólo un día, porque ahora que lo he probado quisiera estar toda la vida así, de fiesta”.