Abandonando definitivamente su heterosexualidad, 50.000 niños que presenciaron el pasado fin de semana las celebraciones del Orgullo Gay han informado a sus padres, en las últimas horas, que ahora son gays, bisexuales y transgénero, según el caso. “Nos cruzamos durante diez minutos con la cabalgata y ahora mi hijo dice que es homosexual porque se contagió del clima de festividad y color que resulta muy atractivo para los más pequeños”, lamentaba esta mañana una madre de Madrid.

“Se trata de reclamar igualdad, se trata de hacer visible nuestra condición y se trata de arrancar a todos los niños posibles de las garras de la heterosexualidad”, admitía esta mañana un portavoz de Cogam (Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid), congratulándose de haber captado a diez mil niños más que el año pasado. “Niños que eran heterosexuales pero cuya sexualidad ha quedado ahora modificada para siempre y que, cuando sean mayores, tendrán derecho a pertenecer al lobby homosexual”, agregaba.

Las marchas del Orgullo tienen como objetivo que miles de niños puedan ver a dos hombres o mujeres besándose “y ya nunca más vuelvan a entender cómo funciona la biología humana y permanezcan confundidos para siempre a causa del shock”, explican los organizadores. Muchas personas, dicen, están en momento aún de decidir su sexualidad y hay que hacer campaña, “especialmente entre los niños, aunque nunca es tarde para nadie”.

“Se trata de convencer a los indecisos y seguir creciendo”, admite el portavoz del colectivo.

“Yo quiero ser como esos señores”, han declarado miles de niños tras quedar totalmente desorientados.

Los niños ya están esperando que los gays acudan a su casa esta noche para dejarles regalos. “Yo he dejado un poco de agua y ‘popper’ en la ventana para cuando vengan”, ha declarado Rubén, de nueve años, que ya ha perdido todo el interés en las niñas.