Tras encontrar los restos de un cubata rudimentario, un equipo de paleontólogos ha concluido que las cuevas de Altamira eran “una discoteca paleolítica donde los homo sapiens bailaban todo el día, de forma ininterrumpida, celebrando la vida”. Las pinturas rupestres de Altamira representarían escenas de “fiesta, caza de pareja y diversión” y los célebres bisontes no simbolizarían otra cosa que los guardias de seguridad de la entrada “especialmente musculosos y capaces de controlar a las personas rudas del paleolítico”.

Otro grupo de paleontólogos del equipo de investigaciones de Altamira ya estudió hace unos años los restos fósiles de un hombre que presentaba un gran desgaste a causa del baile. “Este varón llegó a la madurez habiéndoselo pasado en grande todos los días de su vida, sin trabajar, sin preocupaciones, viviendo el presente”, explica el paleontólogo. Un fragmento de su clavícula también demuestra que pasó 15 años de su vida levantando los brazos al ritmo de la música del paleolítico.

“Ahora que sabemos lo que hacían aquí, podemos señalar dónde estaba exactamente la cola del baño y dónde estaban situados los gogós”, dice uno de los paleontólogos.

Según la investigación, la mandíbula de los fósiles hallados indica un desgaste propio de quien se ha pasado toda la vida “de risas y compadreo” pero ha sido ahora, y gracias al descubrimiento de los fósiles del cubalibre, que se ha podido concluir a qué estaban destinadas las cuevas. “Hay fósiles de ánforas de roncola por todo el suelo del yacimiento que nos permitirán extraer conclusiones sobre el estilo de fiesta del homo tabernensis”, explican los expertos.

Los paleontólogos esperan seguir esta línea de investigación y encontrar, en los próximos meses, los fósiles de varios homínidos “haciendo la ola”.