El uso de sistemas de ventilación artificial, tan propio de estas fechas, acarrea un gasto desmedido de energía difícilmente compatible con el mundo sostenible y el equilibrio ecológico que todos deseamos. Por ello, antes de encender de nuevo tu sistema de aire acondicionado, quizá es mejor que tengas en cuenta estas sencillas alternativas ecológicas para no pasar calor.

Ponerse una camiseta de tirantes parece arriesgado tanto a nivel social como estético, pero luchar por el planeta no es fácil. Para aquellos hogares que pueden alcanzar temperaturas excepcionalmente altas recomendamos la opción, aún más extrema, de no usar camiseta.

Construir un ventilador a base de palés reciclados probablemente no funcionará y pasarás calor, pero todo lo construido con palés da aspecto ecológico.

Prepara chocolate caliente, ponte una bata de boatiné y ve la película ‘Vaya Santa Claus’ y tu cuerpo creerá que es Navidad y dejará de tener calor sin gastar recursos naturales.

Es conveniente eliminar el calor que emite tu pareja en la cama para bajar la temperatura del dormitorio por las noches. Para ello lo más efectivo es romper cualquier relación sentimental con ella.

Constrúyete un traje de papel de aluminio para reflejar el calor, la radioactividad y evitar que nadie te introduzca en el microondas.

Criogenización: inocularse una enfermedad lo suficientemente extraña como para que a día de hoy no haya cura ni tratamiento puede derivar en una criogenización muy conveniente para olvidarse del calor durante estos meses de verano y durante los próximos 30 o 40 años.

Negar el cambio climático, contradecir todos los estudios científicos sobre el tema y hacer campaña contra todos los ecologistas es una alternativa eficaz y ecológica al aire acondicionado. Tu percepción de la temperatura será menor que la del resto de humanos. “¿Más calor? Yo creo que hace la temperatura normal de siempre”, dirás aunque estés a 42 grados a la sombra.

Morir de un golpe de calor te evitará volver a preocuparte del derroche energético del aire acondicionado. Llevar una vida afín a los principios ecologistas conlleva responsabilidades y sacrificios, como por ejemplo dar la vida por el bien del planeta.