Escogiendo únicamente alimentos que puede envolver en tortillas de trigo, rebanadas de pan o rebozados muy gruesos “que pueden cogerse directamente con los dedos”, Fernando Carmiña, un hombre soltero de Madrid, lleva más de catorce años sin necesitar un tenedor.

La última vez que este administrativo se sentó ante una mesa y comió un plato usando cuchillo y tenedor fue el 15 de septiembre de 2002; desde entonces, y durante casi quince años, no ha habido un sólo almuerzo o cena en los que haya necesitado más instrumentos que sus propias manos.

“Siempre come pizzas o cosas que puede meterse en la boca cogiéndolas directamente del plato con algún tipo de masa de pan, que usa a modo de soporte, pero creo que él no es consciente de no haber cogido un tenedor en casi dos décadas”, certifican fuentes cercanas a Carmiña. Aseguran que el joven soltero es capaz de convertir casi cualquier receta en un burrito mejicano que puede comerse de pie durante una charla informal o delante del ordenador.

Según ha podido saber la prensa, los cubiertos de su comida son otras piezas de comida que, una vez han completado su función, son ingeridas. “Le vimos comerse una crema de calabacín usando doritos a modo de cuchara y mojando trozos de zanahoria”, certifica una persona cercana a Carmiña. Carmiña es capaz de “beber hummus” si no dispone de nada para rebañarlo.

Las fuentes también han confirmado que Carmiña no ha ingerido nada que no proceda de una lata de aluminio desde la Nochebuena de 1997.