Con el fin de motivar a la clientela más perezosa, el gimnasio Salamanca Sport de Salamanca ha decidido colgar del techo centenares de chocolatinas atadas a una cuerda elástica.

“Es un truco poco sofisticado pero los gordos ya han empezado a saltar para cogerlas, haciendo más ejercicio que nunca”, explica el dueño del establecimiento, que admite que “se chocan entre ellos todo el rato porque no dejan de mirar al techo como hipnotizados”.

No conformes con el invento, los responsables del gimnasio han creado colchonetas con forma de hamburguesa “para que los gordos se revuelquen en ellas por puro vicio y, de paso, hagan estiramientos”.

Las mancuernas son salchichas gigantes de varios kilos de peso que los clientes deben acercar con gran esfuerzo a su boca. “Las embadurnamos con grasa de cerdo para evitar el roce con la piel pero también para que los gordos la huelan”, explican desde Salamanca Sport.

En su conjunto, este gimnasio parece un parque temático para gordos pero éstos abandonan el local habiendo perdido varias calorías a base de saltos, contorsiones y ejercicios de musculación realizados con el único objetivo de obtener la comida dispuesta como cebo.

“Ellos saben que la comida no es de verdad pero es superior a ellos. Huelen nuestro ambientador de beicon y acuden en tropel”, certifica el dueño de Salamanca Sport, satisfecho con la nueva estrategia implantada esta semana.