Chequia es un rival asequible. Sin embargo, La Roja no debe confiarse. Estos son los elementos que Del Bosque y los suyos deberán tener en cuenta:

Chech: Se rumorea que el peludo portero del Arsenal está a punto de someterse a una operación de cambio de sexo tras la que pasaría a llamarse Choch. En qué grado puede afectar esto a su rendimiento en la Eurocopa (incluso su continuidad en la misma) es algo que está por ver.

Kadlek: A nuestros delanteros les costará deshacerse del defensa del Fenerbache. Kladek es de los que tiene mucho fuelle; no en vano, en su juventud fue soplador de vidrio en Bohemia. Admirable su trabajo con la filigrana y a destacar su especial habilidad haciendo decantadores.

Kadevarek: En el lateral derecho nos encontramos con un hombre incapaz de experimentar ningún tipo de placer. Nada le satisface, encuentra la vida monótona, ridícula. Sólo romper la pierna de un rival parece sacar a Kadevarek de ese estado indolente.

Limbersky: El defensa del Viktoria Pilsen es un hombre muy completo pero con tendencia a la dispersión. Su familia lleva fabricando cerveza casera desde hace más de quince generaciones y Limbersky lleva la cerveza en la sangre, literalmente. Su tendencia a confundir el banquillo con la barra de un bar puede ser el punto débil por el que España rompa el partido.

Sivok: En el centro de la defensa encontramos a un jugador que siempre está en su sitio, siempre concentrado, insobornable. ¿Su punto débil? No sabe decir “no” a unas bragas usadas. Hace unas semanas, durante un partido, un jugador del equipo contrario le ofreció las suyas y él se fue a olisquearlas a una esquina del campo durante veinte minutos, traicionando a su equipo.

Darida: Este centrocampista que juega en la liga alemana está harto de que le confundan con el filósofo postestructuralista Derrida. Una pregunta sobre deconstructivismo basta para sacarle de sus casillas. En el último partido oficial de la selección checa, el árbitro terminó expulsando a Darida “por cagarse en la puta madre de Heidegger”, un dato que nuestros seleccionados deben jugar a su favor.

Plasil: El mediocampista del Girondins llega con muchas dudas acerca de su peinado.

Krejci: Un problema en las glándulas sudoríparas que arrastra desde la adolescencia hace sentir al extremo izquierdo de Chequia que suda más que los demás, es decir, es normal que sude, estamos jugando al fútbol, es verano, todos estamos sudando, pero esto no es normal. ¿O sí lo es? Es decir, ¿qué se considera normal a nivel sudoración? ¿Es normal que me tenga que cambiar de camiseta tres veces a lo largo del partido?

Franz Kafka: El judío de Praga es una de las estrellas de los checos, aunque pocas veces ha sido capaz de salir al campo debido a ciertas trabas burocráticas que le hacen comprender la indefensión del Hombre ante situaciones que le desbordan. Los de La Roja no deberían temer sus disparos a puerta, pues ni en un millón de vidas va a conseguir llegar a portería.

Rosicky: El capitán de la selección checa y mediapunta del Arsenal tiene un gran regate y cuenta con un disparo muy potente. Comprometido con varias causas sociales, para Rosicky no hay nada más importante que la sonrisa de un niño, la lluvia suave en verano, las mariposas en el estómago, los amigos de verdad, un cachorro, las hojas ocres en otoño, el aroma de una rosa, un libro de Paulo Coelho… Es fácil hacerle llorar.

Dockal: Un centrocampista nato, clásico, aunque con cierta tendencia sufrir lagunas mentales. No sería extraño verle en algún momento corriendo en círculos mientras trata de recordar si el sol sale por el este o el oeste.

Necid: El delantero checo es el auténtico peligro del partido de hoy dado que no es humano. Es una metralleta con botas que, misteriosamente, ha logrado pasar todos los controles médicos.

ENTRENADOR
Pavel Vrba: El seleccionador checo lleva coleccionando cosas desde los cinco años. Ha sido coleccionista de sellos, muñecos de Star Wars, sacapuntas raros, insectos, relojes antiguos, cromos, porcelana, coches de Scalextric y, ahora, jugadores de fútbol checos a los que insiste en no sacar de sus fundas para que no pierdan valor.

El partido se juega a las 15:00 en el Estadio de Toulouse.

Capacidad: 37.000 espectadores.

Césped: Florette, con predominancia de canónigo, rúcula y brotes de batavia verde.