España necesita urgentemente 3.000 toreros más para evitar la extinción de los toros, en riesgo desde hace años. Es la conclusión a la que han llegado varias asociaciones protectoras de animales, que han trasladado hoy sus demandas al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

“Sin las corridas de toros, el toro se extinguirá. Sabemos que en ellas el animal sufre y sabemos que son una salvajada, pero está en riesgo su supervivencia”, admite Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora PETA. Parmalat reitera que la tauromaquia es “algo espantoso e inhumano” pero se apoya en el “argumento incontestable” de que, sin toreros, no habría toros.

La urgencia es tal, según los animalistas, que muchos de ellos ya han empezado a torear por las noches en plazas públicas y descampados. Varios voluntarios sin experiencia han resultado heridos pero las protectoras no se rendirán hasta que las autoridades pongan los medios necesarios.

“Somos Dylan de Jerez y Gaya ‘La niña’ de Antequera, amamos los animales, creemos en la Madre Naturaleza y hemos cortado seis rabos y cuatro orejas en la Feria Animalista de El Cortijillo de Greenpeace”, anunciaba esta mañana uno de los activistas con el peto verde aún manchado de sangre.

La ministra Isabel García Tejerina ha pedido a los animalistas que no se expongan directamente a los toros y se ha comprometido a estudiar la situación. Ha recordado también que el Gobierno siempre ha apoyado la tauromaquia y ha aprovechado para alabar la figura del torero español.

“Tauromaquia es vida”, insistía Dolores Parmalat desde la sede española de PETA, convocando a los amantes de los animales a asistir esta tarde a la próxima corrida del Maestro Faunia frente a las torres Kio, en Madrid. Faunia se enfrentará al toro Transgénico, que promete exhibir casta, ritmo y bravura ante la muleta del ecologista.