Es difícil pero no imposible: la Selección española podría repetir en Francia los éxitos de Austria-Suiza (2008) y de Polonia-Ucrania (2012), donde quedó campeona (nº1), y por tercera (3ª) vez consecutiva convertirse el mejor combinado de Europa. Estos son los datos.

VENTAJA TÁCTICA

Desde hace años (8) el juego de España viene siendo una referencia a escala mundial y la clave está en su solvencia táctica. Pese a las diferencias estratégicas que encontramos en los diferentes clubes de origen (14) de los seleccionados (23), Del Bosque siempre ha sabido aunar lo mejor de unos y otros: el 2-3-1-3-1 del Barcelona, el 4-2-3-1 del Madrid o el 4-1-4-1 (aunque a veces han pasado por el 4-3-3) del Atlético de Madrid de Simeone. Pero no hay que confiarse: la Selección podría tener algunos (2 o 3) problemas en la mitad (1/2) del campo porque Del Bosque suele optar por el 1-4-1-4-1 mixto y eso se traduce en espacio entre líneas. Este espacio, y por supuesto estamos hablando del espacio métrico propuesto por Cauchy, establece que para todo número real > 0 existe un número N, tal que para todos (incluido Sergio Ramos) n > N es la distancia d(xm, xn) < 4 y no fluye la pelota. Para solucionar el problema, Del Bosque deberá mover a varios jugadores de posición, posiciones que se numeran a partir del 1 (Casillas), de derecha a izquierda, por lo que la última posición para un número de n dígitos enteros es n-1 (Iniesta) y no n (Piqué), ya que en ese caso sería de n+1 dígitos enteros (Shakira). El uso de esta numeración a partir de 0 es de utilidad, debido a que la potencia 0-ésima de cualquier número está definida como 1, pero en principio contraria al tiki-taka (n<2+1) tan querido por la afición. Pero que no salten las alarmas. Los cruces nos benefician.

CRUCES ASEQUIBLES

En principio España debería quedar primera del grupo D (1D), en cuyo caso tendría que enfrentarse al mejor tercero (3) salido de entre los grupos B, E o F (3B/E/F). De no lograr la primera plaza (2D) la cosa se resolvería en octavos (8º) con Italia, el más que probable 1E (1E). Pero no seamos pesimistas, valoremos la primera opción: 1D-3B/1D-3E/1D-3F. La base de dichos terceros (e1,e2,e3) es una base ortonormal, centrada en G. A la variable le corresponde el eje engendrado por e1 = (1,0,0), y así siguiendo, donde los posibles cruces (a los que llamaremos x, j y w con sus distintas variantes) tienden a la matriz de datos referenciada, en la que no tomamos en consideración a las selecciones de Islandia y de Eslovaquia. En R3 la Selección española queda representada por el punto i (de Iniesta).

La idea se ve rápidamente en este gráfico.

EUROCOPAFORMULA1

Es decir, más vale que no nos toque jugar con Gales. Pero no hay que preocuparse, la cosa no es grave porque, como las variables son consideradas con la misma importancia en la comparación, se les atribuye el mismo peso, mk = 1 y, como sabemos, siempre que juega Italia la relación entre las variables k y p es evaluada con el coeficiente de correlación (excepcionalmente: la covarianza y la selección Búlgara). Si se llegara a esta situación, tan poco deseable, la cosa se complicaría, y mucho, para los nuestros y desde aquí el camino hasta la final sería cuesta arriba. Para saber lo que nos espera en cuartos y semifinales basta con tener en cuenta el orden de las tres letras escogidas (B, E, F) sabiendo que además éstas pueden repetirse, con lo que resultan V R25,2=252=625 posibilidades para cada letra. A no ser, claro, que juguemos en octavos contra Irlanda del Norte; en ese caso la diferencia es que ahora las letras no pueden repetirse. Así, hay V25,2 = 25·24 = 600 posibilidades para las letras E y F y R10,3 = 1000 posibilidades para B, resultando que hay 600·1000 = 600000 posibilidades de volvernos a casa antes de tiempo. O dicho sea de otra forma:

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Pero aún así, España podría hacerse con la Eurocopa.

Para más aclaraciones, consultar el manual “Teoría de probabilidades aplicada a la Selección española de fútbol” escrito por Sergio Ramos (Cambridge University Press).