La redacción de El Mundo Today nos encargó una ruta por los mejores restaurantes de Barcelona, pero como no tenemos tarjeta de empresa, optamos por una propuesta más informal y acorde con nuestro nivel de ingresos: una ruta de tapeo por los contenedores más concurridos del centro, donde los restaurantes más célebres de la ciudad depositan sus desechos. ¡Cheap and chic!

¿Por qué pagar más cuando podemos comer casi lo mismo que los comensales del local? Solo hay que esperar a que llegue la hora del cierre y saquen la basura.

Empezamos nuestra ruta por el Paseo de Gracia o, mejor dicho, por las calles aledañas. Esta zona está literalmente infestada de bares. Cada contenedor es más interesante que el anterior y tiene sus propios atractivos: déjate sorprender sin prejuicios porque cada tapa esconde una aventura. ¿Te apetecen sobras de italiano, de mejicano, de bocadillo de calamares? Sólo tienes que elegir. Si prefieres chino lo tendrás más difícil: no desechan material orgánico.

El mejor marisco está en la Barceloneta, en la parte trasera y húmeda de cualquier marisquería. Y es que en las calles de Barcelona se despachan cabezas de gamba roja de Palamós, de langostino de Vinaroz o de las mejores nécoras. Podrás chuparlas hasta quedarte seco. Nosotros preferimos no planificar y dejarnos llevar para ir descubriendo, contenedor tras contenedor, lo que puede ofrecernos la noche barcelonesa. Sentir el aroma ya compensa la visita, pero cuesta resistirse al picoteo.

Si, tras todo el trasiego de paseos, ires, venires y restos de menús sigues teniendo energías, puedes acercarte a las puertas de cualquier supermercado: el ambiente es mucho más animado y es fácil encontrar yogures recién caducados que te ayudarán a dulcificar el final del ágape. ¿Quién ha dicho salmonelosis? Sabes que de vez en cuando merece la pena arriesgarse y darse el caprichito, que no se diga.

El ambiente. Ahora que llega el veranito, nada se agradece más que cenar al aire libre. Los callejones tienen un encanto particular y una iluminación íntima ideal para parejas.
La carta. Lasaña de ayer con guarnición de iceberg casi fresco, medio bocadillo de calamares, latas de cerveza con mucho que ofrecer… La carta es variada y cambia cada día.

El servicio. Es autoservicio, pero el resto de comensales destila una hostilidad fuera de lo común y muchos no dudarán en golpearte si no compartes la comida con ellos.
El vino. La clave es camelarse a Marcelo “el mofeta”, auténtico anfitrión de muchos de los callejones que visitamos y en los que vive. Si le caes bien, compartirá contigo su brick de vino. En cata es un tinto con cuerpo que se atreve con las carnes rojas, concretamente por lo roja que se te queda la cara tras probarlo.

Dónde: En los callejones aledaños a las principales arterias barcelonesas, plagadas de restaurantes y de sus respectivos contenedores.
Cuándo: Entre las 12 de la noche y la hora exacta en la que pasa el camión de la basura y se acaba la fiesta.
Cómo: Es aconsejable llevar bolsas de casa, es fácil encontrar ofertas “para llevar”.