Aunque parecen propios de Brooklyn o Manhattan, los lofts van llegando poco a poco a nuestro país y cada vez es más asequible vivir en ese tipo de viviendas. Sin embargo, también puedes aspirar a vivir en un loft sin cambiar de domicilio. Sólo necesitarás un martillo y ropa cómoda.

Sigue nuestros pasos:

  • Consigue un martillo de cuatro metros en martillosdecuatrometros.com. Si prefieres optar por tu martillo de toda la vida tardarás un poco más pero dará muy buenos resultados.
  • Todos los pisos tienen paredes maestras. Las detectarás fácilmente porque llevan gafas. De todos modos, asegúrate buscando su curriculum en el catastro.
  • Golpea todas las paredes hasta derribarlas. Es posible que los cuadros colgados se caigan al cabo de unos días.
  • Deja tus paredes con obra vista: la textura de ladrillos es típica de loft. Truco: es más fácil construir una pared nueva que sacar el yeso de la anterior.
  • Generarás mucha runa, por lo que quizá debas contratar un saco para deshacerte ella. Si prefieres ahorrarte esos eurillos, la mejor manera de deshacerte de ella es organizar partidos de béisbol en el patio e ir soltando la runa poco a poco sobre la tierra batida sin que os vean los guardias nazis de la cárcel, como en La Gran Evasión.
  • Cuando hayas terminado, golpea la fachada del edificio de enfrente para mostrar sus ladrillos y dibuja grafitis en inglés para darle al paisaje un aire más Brooklyn.
  • Empieza a llamar al ascensor “montacargas”. Si quieres fingir que el montacargas llega hasta tu comedor, lo más fácil es que traslades tu comedor al rellano del edificio y elimines la puerta de entrada.
  • Cuelga bicicletas de las paredes e instala una Harley Davidson en la cocina para darle un aire más auténtico.
  • Búscate un trabajo propio de alguien que vive en un loft intentando hacerte fotógrafo de National Geographic, pintor vanguardista o Daredevil.