Los habitantes del País Vasco dispondrán de una letra más en el alfabeto consistente en una piedra que se pronunciará arrojándose contra el interlocutor.

Será la primera letra que no se representará con una grafía sino directamente con un objeto físico, que se pegará con celo o cinta aislante a la representación escrita del alfabeto.

Borja Iturriaga, experto en Euskal Filología de la Universidad de Deusto, ha sido uno de los impulsores de esta nueva incorporación, que persigue “adaptar la lengua de los vascos, que tiene un marcado carácter performativo. Que nos tiramos piedras todo el rato, vaya”, explica.

“Tirar una piedra es que sí y tirar dos piedras es que no. La gente lleva tiempo usando este código pero nunca se ha reconocido académicamente”, añade el filólogo, que prevé que los vascos acabarán expresándose únicamente con esta nueva letra usando un sistema binario.

Iturriaga plantea también la creación de una Academia de la Lengua en la que los académicos vascos se sienten encima de piedras con su correspondiente letra esculpida en la parte de atrás.

La piedra pasará a formar parte del alfabeto la semana que viene pero los vascos ya lo celebran arrojándosela a la cara unos a otros.