Admitiendo que “el negocio ha cambiado mucho con la tecnología”, un portavoz de la Asociación Española de la Muerte (AEM) confirmaba hoy que ya es una práctica habitual subir fotos de los cadáveres de las funerarias a Instagram una vez éstos han sido maquillados para el sepelio.

“A todos nos gusta compartir el trabajo bien hecho”, insiste este portavoz, que reconoce que la costumbre de colocarle un gintónic al muerto aprovechando que tiene “la mano tiesa” es un tanto excesiva.

Muchas familias quieren quedarse con la imagen que tenía la persona cuando estaba viva, por lo que solicitan fotografiar al cadáver haciéndose un “selfie” frente al espejo del baño.

“Tampoco hay que quejarse porque nunca los etiquetamos”, aclara el gremio. “No me refiero a la etiqueta del pie, que eso es obligatorio, sino a los ‘hashtags’ y todo eso”, precisa.