Los españoles que no lleven un uniforme de agente del Cuerpo Nacional de Policía podrán ser detenidos a partir de esta semana porque suponen una “amenaza potencial para la Policía”. Así lo ha establecido el Ministerio del Interior en un comunicado difundido días después de la detención de una chica que portaba un bolso potencialmente peligroso para los propios agentes de policía, nerviosos ante cualquier prenda con colores distintos al azul.
 
“La Policía considerará ofensiva para el cuerpo cualquier prenda de ropa que no sea una parte de su propio uniforme, con el que los agentes ya están familiarizados y que, por tanto, no supone una amenaza para ellos”, ha informado el Ministerio. A los propios agentes les tranquiliza sentir que están rodeados de otros ciudadanos que también pertenecen a las fuerzas del Estado porque han superado todas las pruebas para formar parte de los cuerpos de seguridad de la Administración.
 
“Ante un ciudadano con ropa de civil, el policía percibirá una situación de peligro para el país y arrestará al individuo”, reza la nota. La Policía también arrestará a las personas que luzcan el uniforme policial sin haber obtenido una plaza en el cuerpo.
 
“Cualquier civil que sea español, haya cumplido los 18 años, tenga una estatura mínima de 1,65 metros, posea el título de Graduado, mantenga el compromiso de portar armas y, en caso de necesidad, de utilizarlas, haya superado unas pruebas de acceso tanto físicas como psicotécnicas y haya obtenido una plaza de policía no tiene nada de qué preocuparse”, ha insistido un portavoz de la Policía Nacional para tranquilizar a la ciudadanía.
 
España es uno de los países con mayor número de policías por habitante y la proporción es de 505 agentes por cada cien mil sospechosos. Las penas por no ser policía son de hasta cinco años de cárcel.