El cantante Julio Iglesias ha presentado hoy, a través de sus representantes legales, una demanda por reclamación de paternidad que afectaría a todos los españoles nacidos entre 1968 -cuando el artista debutó en el Festival Internacional de la Canción de Benidorm- y la actualidad.

Los abogados de Iglesias aportan documentación avalada por expertos genetistas que confirma, supuestamente, que todas las mujeres que dieron a luz en España en el periodo de tiempo indicado se habían acostado con la estrella de la canción.

“El 92% de los españoles tiene genes celtas, germánicos e íberos y, a partir de 1968, también de Julio Iglesias”, certifican los expertos que apoyan la demanda de paternidad. “Los cambios en el fenotipo de la población española son evidentes en cuanto se toma como referencia el aspecto del demandante”, reiteran los abogados.

El propio Iglesias ha difundido un comunicado a través de su página web oficial en el que expresa su deseo de “juntar a la familia y compensar a mis hijos y nietos por mi ausencia”. Está dispuesto a recibir a todos sus hijos en su mansión de Miami, aunque sea por fases.

“La próxima cena de Nochebuena quiero que estemos todos juntos en la mesa, compartiendo lo vivido”, insiste el cantante, consciente de que la mesa ocupará una extensión de miles de kilómetros. “Usaremos vajilla de plástico si es necesario”, ha dicho.

Este medio ha podido acceder a una parte de la documentación aportada por Julio Iglesias y que, aparte de las precisiones sobre herencia genética antes mencionadas, detalla el proceso de apareamiento del cantante:

“En el inicio del proceso de fecundación, Julio Iglesias emplea su tiempo en ahuyentar a los intrusos que se acercan continuamente a la cama. Al mismo tiempo corteja periódicamente a la hembra realizando quiverings o temblores de cortejo. Para ello se le aproxima en paralelo y, casi rozándola, sacude todo su cuerpo de una forma muy vigorosa en un movimiento que va desde su cabeza hasta su cola. El quivering de Julio Iglesias dura de uno a tres segundos y, con él, trata de estimular a la hembra al tiempo que le advierte de que está preparado para cumplir su función como reproductor. Es absolutamente vital que el señor Iglesias y la hembra actúen con una sincronización perfecta en el momento de la inseminación. Conforme se aproxima el momento final, las batidas se hacen cada vez menos frecuentes. La hembra permanece en posición arqueada y respira agitadamente como si le faltase oxígeno, fruto quizás de su extenuación. Iglesias interpreta perfectamente estos signos. Se aproxima a la hembra vibrando todo su cuerpo. Ella sigue clavada en el fondo. Finalmente, estando ambos con sus vientres pegados, sus cuerpos arqueados y vibrantes y sus mandíbulas exageradamente abiertas, se produce la expulsión del esperma que dará lugar a una generación entera de españoles”.