El próximo domingo está prevista la celebración de la final de la Copa del Rey de fútbol, que enfrenta al F.C. Barcelona y al Sevilla F.C. Con el fin de evitar la presencia en las gradas de banderas esteladas u otros símbolos no constitucionales, Felipe VI ha ordenado que se oculte a los catalanes el lugar en el que se disputará el encuentro.

“Elegantemente, se omitirá el dato a la ciudadanía de Cataluña, que si pregunta recibirá evasivas como respuesta. También se le recordará al catalán que el partido puede seguirse, mucho más cómodamente, por la radio o la televisión”, establece la Casa Real en un comunicado oficial que no se ha difundido en la comunidad catalana.

Fuentes de La Zarzuela han admitido que el monarca valoró la opción de incrementar el precio de las entradas, sabiendo que a los catalanes les iba a doler la medida. Sin embargo, se ha decantado finalmente por esconder el sitio en el que se jugará el partido incluso a los jugadores del Barça, que acudirán al lugar con antifaz y en un autobús conducido por una persona neutral que irá recibiendo indicaciones por teléfono.

“A los jugadores del equipo catalán les diremos que es un estadio sorpresa y no preguntarán porque no son de natural curioso”, apunta Su Majestad.

La Casa Real solicita la colaboración de todos los ciudadanos para ocultar la información a los catalanes. Chivarse puede comportar penas de hasta tres años de cárcel por perjudicar los intereses de España y de la Corona.

“Ya veréis, será divertido”, ha añadido el rey.