Recordando que es un campeonato “de la Corona y no de otras entidades”, Felipe VI ha exigido, un día después de que el Barça se haya llevado la última Copa del Rey, que en lo sucesivo el campeón sea él mismo o la infanta Leonor, en tanto que heredera de la Corona.

“La Copa pertenece al trono y a España y será recuperada como tal”, ha dicho en referencia al encuentro de ayer, en el que el Barça se impuso al Sevilla con dos goles a favor, consiguiendo el doblete de esta temporada.

“El partido celebrado ayer domingo revela claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo, pues no me cedieron a mí, Su Majestad, el honor de quedarme con el trofeo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España; el año que viene entraré triunfal a la capital del reino devolviendo la copa a los españoles”, ha declarado Felipe VI en un comunicado emitido esta mañana por la Casa Real.

El rey ha solicitado que los próximos años todos los jugadores de los dos equipos que lleguen a la final se enfrenten “uno a uno y en combate de honor” a él mismo. También sugiere la posibilidad de que “los más altos señores de cada equipo” se inclinen a rechazar la celebración del encuentro y proclamen a su rey vencedor directamente y “sin mediar batalla”.

“Un rey puede equivocarse, y sin duda erré yo alguna vez, así como mi padre, permitiendo que nuestro máximo galardón, y aquel que lleva nuestro nombre, quedara fuera de nuestra casa. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo contra los que las combaten, pero resueltamente los campeones del fútbol español cederán a su buen hacer y entregarán a su buen rey todo botín de la contienda”, insiste Felipe VI en su comunicado declarándose “muy decepcionado” con el resultado de ayer.

“No renuncio a ninguno de mis derechos porque, más que míos, son depósito acumulado por la Historia”, concluye Su Majestad. El año que viene, la Copa del Rey será depositada en el palacio de La Zarzuela junto al resto de joyas de la Corona y a los elefantes que el rey Juan Carlos I capturó durante sus viajes al continente africano.