El agitado panorama político en España hace que todos los partidos se preparen ante la posibilidad de protagonizar la siguiente legislatura. Y dentro de esos preparativos está el de reestructurar el lugar físico desde el que presidirán el país, El Palacio de La Moncloa.

Adelantamos los cambios que los principales candidatos han programado para el emblemático edificio.

Pedro Sánchez: El líder socialista y su equipo quieren eliminar la sala de juntas y convertirla en una sala de “electrofitness” y bronceado. De la misma manera, el resto de salas de reuniones cambiaría las habituales sillas por bicicletas estáticas “para fibrarnos un poquito”. Las paredes serían grandes espejos con bombillas de camerino.

Además, Sánchez planea instalar una sala de cine para examinar sus propios discursos y construir una réplica del Palacio de los Deportes para las actuaciones privadas de Vetusta Morla.

En la puerta principal de la residencia luciría la inscripción “Ser malos”.

Pablo Iglesias: El edificio entero se levantaría para moverlo 64 grados al este, respetando así el “feng shui”. La maniobra costaría más de 60 millones de euros que financiaría “el poder ciudadano”.

La alcoba presidencial se equiparía con una litera. En la cama de arriba dormiría Iglesias y en la de abajo Alberto Garzón.

Los jardines de la residencia se convertirían en grandes zonas de acampada con plantaciones de marihuana ciudadana.

También se construiría un edificio anexo: la macroguardería “El Osito Podemita” para Íñigo Errejón.

Albert Rivera: El Palacio de la Moncloa se trasladaría a Miami. Varias fuentes de ginebra rodearían la mansión, vigilada por una manada de dóbermans.

El célebre bar “La Bodeguilla” pasaría a llamarse “Insomnia”. El horario de apertura también se vería afectado, empezando a funcionar de cuatro de la mañana a una del mediodía del día siguiente.

Paco Juárez y sus hombres se encargarían de la seguridad del edificio.

Mariano Rajoy: Planea instalar Windows 10 en su ordenador. Un proyecto faraónico que no se ha atrevido a emprender hasta tener clara su renovación.