Cuando compramos muebles con nuestra pareja estamos construyendo nuestro hogar. No ponernos de acuerdo en esta tarea puede llevarnos a pensar en el resto de cosas que nos diferencian. Si a eso le sumamos la masificación de compradores, el ruido, el calor o las interminables colas, el resultado puede ser una discusión que podríamos evitar siguiendo estos sencillos consejos:

Adoptar un discurso anticapitalista: “Comprar muebles es propio de una sociedad de borregos en la que nos han programado para gastar y gastar. ¿Queremos convertirnos en esto nosotros también? Cariño, lo nuestro es distinto”.

Que tu pareja sea un mendigo que vivía en la calle: Estará tan agradecido de tener un techo bajo el que dormir que lo último que hará será ponerse tiquismiquis con los muebles que elijáis.

TRANKIMAZIN 0,25 mg. comprimidos: El principio activo es alprazolam y cada comprimido contiene 0,25 mg. Los demás componentes son: Lactosa monohidrato, celulosa microcristalina, almidón de maíz, dióxido de sílice coloidal, estearato de magnesio y docusato de sodio 85% con benzoato de sodio 15%.

No te empeñes en comprar la mesita Lindved si tu ex se llamaba igual: Los años sesenta, con el destape, crearon una generación de hombres incapaces de visitar Ikea porque los nombres de todos los muebles coinciden con antiguas novias que tuvieron. Si eres de esos, haz de tripas corazón y no acaricies nostálgico una mesa de conglomerado porque tu actual pareja empezará a sospechar.

Compra absolutamente todos los muebles de Ikea: Ya decidiréis en casa cuáles os quedáis y cuáles devolvéis. Lo que sea con tal de no discutir en Ikea.