En ocasiones, en las reuniones de vecinos cometemos el error de pronunciar ciertas frases que nos dejan mal ante la comunidad de propietarios del inmueble. Resumimos las peores para que te las quites de la cabeza.

1- “Pase a mi morada. Entre libremente, por su propia voluntad, y deje parte de la felicidad que trae”.

2- “Tengo un taladro para quien necesite usarlo en paredes o en gente o en lo que sea”.

3- “Escuchad lo que os digo: cuando ya no quede sitio en el Infierno, los muertos caminarán sobre la Tierra”.

4- “Repintar la fachada es una inversión importante, sí, pero a largo plazo puede compensarnos a todos. Traigo algunas propuestas que he hecho en acuarelas. Lo de los cadáveres colgando en los balcones no formaría parte del plan”.

5- “El mejor amigo de un chico es su madre, podéis venir a conocer a la mía si queréis. Y si a alguien no le va la ducha, puede usar la de mi piso también”.

6- “Abrirnos un grupo de WhatsApp para comentar los pequeños problemas podría hacer más fluidas todas estas gestiones”.

7- “Redrum, redrum… Digo, murder, perdón. Murder. Soy un asesino. Murder y Scully. ¿Hablamos de los presupuestos del año? Era broma lo de ser un asesino”.

8- “Si nadie se presenta a presidente es momento de que algunos, los líderes, demos un paso al frente y afrontemos los retos que la vida tiene a bien ponernos delante; tengo una visión y me gustaría materializarla”.

9- “Estoy pensando seriamente en comerme a su mujer”.

10- “¿Alguien más tiene problemas con objetos que se mueven solos? Mis paredes sangran y no sé si es un problema de la comunidad o de mi piso. Oigo voces en latín. ¿Alguien está haciendo misas negras en su casa o es Satán hablándole directamente a mi mente?”.

11- “Soy cada pesadilla que habéis tenido. Soy vuestro peor sueño hecho realidad. Soy todo aquello de lo que alguna vez habéis tenido miedo”.

12- “Vamos a necesitar un barco más grande”.

13- “Ser incapaz de envejecer es horrible. La muerte no es lo peor… ¿Os podéis imaginar el durar siglos, experimentando cada día las mismas banalidades?”.

Un último consejo: en una reunión de vecinos jamás pronuncies cinco veces el nombre de Candyman. Jamás.